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Tamara, reina catódica

La hija de Isabel Preysler protagoniza un ‘reality’ para mostrar su día a día.

el 02 sep 2013 / 18:56 h.

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tamara Ni Águila Roja, ni Isabel y, si nos apuramos, ni Galerías Velvet (el nuevo trabajo televisivo del exDuque Miguel Ángel Silvestre y la itgirl Paula Echevarría). El momento más morboso del Festival de Televisión (FesTVal) que hoy empieza en Vitoria tendrá lugar el miércoles, cuando Tamara Falcó presente We love Tamara, el personality show que ha grabado para el canal de pago Cosmopolitan TV y que se estrena el 12 de septiembre. Al igual que han hecho Alaska y Mario Vaquerizo en el canal MTV, la hija de Isabel Preysler y el noble bodeguero Carlos Falcó mostrará su día a día en la pequeña pantalla: sus viajes, sus compras, sus gustos, sus amigos, su familia, su pasión por la moda y sus locuras (por ejemplo, tirarse en paracaídas). Y, cómo no, sus rezos. Todo ello en diez capítulos. Que tiemble la mismísima Preysler. Su hija puede arrebatarle ya mismo el trono de reina de corazones. 31 AÑOS DE LUZ PROPIA Aunque mamá siempre será mamá, Tamara, a sus 31 años, brilla con luz propia. Mientras su hermana Ana Boyer alcanza el podio de la belleza y la inteligencia, ella ha optado por ser, simplemente, Tamara. Pija, sincera y natural, se gana la vida (si es que le hace falta ganarse la vida) con la publicidad y organizando bodas, como hizo hace poco con el enlace de su hermano Julio José, otro del clan Preysler que también se ha dejado ver tal cual en las pantallas de televisión (Tu cara me suena y Splash!). Una de las cosas que más han ayudado a que Tamara salga del cascarón y sea un personaje propio es su repentina fe en Dios. Hace un tiempo, buscando lectura de verano en una tienda el único libro que le llamó la atención --según ella misma declaró-- fue la Biblia. “Empecé a leerlo y poco a poco comencé a rezar y a ir a misa. Me encontraba mejor. Encontré paz. Yo antes creía en Dios, pero no estaba en mi día a día”, confesó poco antes de ser confirmada por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, en la catedral de La Almudena. En su caso, fe y glamur van de la mano. El día que se tiró en paracaídas lució una camiseta blanca en la que se leía: “Jesús te quiere, pero yo soy su favorita”. VESTIR SANTOS El hecho de no tener novio (en el 2011 rompió con Tommaso Musini) la convierte en carne de cañón para los reporteros del corazón, siempre ávidos de bodas. “¿Quedarme para vestir santos Si el señor me llama por ahí habrá que ir”. Palabra de Tamara, que lo mismo lee la Biblia con un rosario en la mano que se viste de cuero negro y ejerce de mujer fatal.

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