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Tan atascado en casa como antes de los títulos y considerarse alternativa a la Liga

El Sevilla no se quedaba sin ganar tres partidos consecutivos en Nervión desde la temporada 2004/05. En Liga, la media de goles recibidos, dentro y fuera, se ha duplicado.

el 20 dic 2009 / 21:21 h.

Kanouté, retirado por los cuidadores en la debacle del sábado.

El Sevilla despedirá en año 2009 con mal sabor de boca. No podía ser menos tras la derrota ante el Getafe, otro equipo de inferior potencial -como lo eran Espanyol, Málaga y Valladolid- que ha sabido sacar fruto de su visita al Sánchez Pizjuán. La del sábado es la primera derrota en casa de los últimos ocho meses, pero este dato no puede esconder las carencias que se ven desde hace tiempo cada vez que juega como local. De hecho, no encadenaba tres partidos consecutivos sin ganar en su feudo desde la temporada 2004/05, es decir, antes de ese punto de inflexión que marcó la dorada y no tan lejana época de los cinco títulos. Desde que se habla del Sevilla como alternativa a Barcelona y Real Madrid, nunca había vivido un atasco similar jugando ante su parroquia.

Aquella racha similar a la actual de 2005, con Joaquín Caparrós, tuvo lugar con la temporada más avanzada. En la jornada 25ª, el Racing empató (2-2) en el Sánchez Pizjuán, idéntico resultado que cosechó el Valencia en la 26ª, mientras que en la 28ª el Zaragoza vencía por 0-1. Curiosamente, fue también un triunfo ante el Villarreal (2-1 el preludio de la racha negativa, rota en la jornada 30a ante el Numancia (1-0).

Muchas son las lecturas y las razones que se pueden argumentar para explicar el flojo rendimiento del equipo en casa, donde sólo ha ganado cuatro de los ocho encuentros de Liga disputados. El problema, sin embargo, es que no sólo su rendimiento está por debajo del esperado en el Sánchez Pizjuán, sino también fuera. Un dato lo dice todo: dos triunfos (Rangers y Sporting) en los seis últimos partidos, con dos derrotas (Unirea y Getafe) y dos empates (Málaga y Valladolid).

MÁS GOLES EN CONTRA. Una de las causas que han llevado a la situación actual es la fragilidad defensiva, responsabididad de todos, no sólo de la línea de atrás. En los nueve primeros partidos de Liga, el Sevilla presentó un bagaje de 16 goles a favor (1,77 de media por encuentro) y 5 en contra (0,55); en los seis últimos choques, el bagaje es de 10 marcados (1,66 de media) y 8 encajados (1,33). Es decir, que la media actual de goles recibidos es más del doble que hace algo más de mes y medio. Antes del inicio de la mala racha, el conjunto nervionense luchaba con el Barcelona por ser el menos goleado del campeonato y en la Champions hacía lo mismo con Chelsea, Girondins o el propio Barça, entre otros.

PORTERÍA A CERO = UTOPÍA. Mantener la portería a cero se está convirtiendo en algo así como un imposible. En ocho de sus diez últimos encuentros, comenzando por el empate en casa frente al Stuttgart y terminando con la derrota del sábado ante el Getafe, el equipo de Manolo Jiménez ha recibido al menos un gol en contra. Hasta el modestísimo Atlético Ciudad, al que acabó barriendo del mapa, le hizo uno -tres en el global de la primera eliminatoria de Copa del Rey- el pasado 10 de noviembre en Nervión.

LOS DELANTEROS. Exceptuando a Luis Fabiano, quien para desesperación de Jiménez se ha lesionado en el peor momento, ni Kanouté ni Negredo ni Koné están dando el rendimiento que podrían, al menos en el caso de los dos primeros, pues Koné sigue dejando dudas incluso ahora que está teniendo algo de continuidad. O Fabuloso, con un total de 13 goles entre Liga, Champions y Copa del Rey, dobla prácticamente a Kanouté (siete) y triplica la cifra de Negredo (cuatro). Koné aún no ha marcado esta temporada. Suele decir Jiménez que lo importante es crear ocasiones, pero en el fondo eso no está sirviendo de nada, con independencia de que en los últimos partidos se han visto muchas más incursiones por campo contrario que ocasiones reales de peligro a favor del Sevilla. Quizá por eso los delanteros, salvo Luis Fabiano, están ofreciendo números por debajo de lo esperado, aunque también ellos deben generar ocasiones de gol.

EL QUE MARQUE GANA. Esta popular frase puede resumir en cierto modo otro de los hándicaps que se está encontrando actualmente el Sevilla. Cada vez que se adelanta en el marcador en Liga, algo que logró en nueve partidos, se lleva la victoria; por el contrario, cuando lo hizo el rival -en cinco partidos-, cayó derrotado (tres veces) o tuvo que conformarse con un empate (dos). Es decir, que el equipo es incapaz de remontar un resultado adverso. Hace no mucho, el Sevilla, jugara mejor o peor, daba siempre la sensación de poder dar la vuelta a cualquier partido. Hoy en día hay muchas dudas al respecto.

LA BOTELLA Y LAS FORMAS DE VERLA. No sería justo olvidar que, a pesar de los pesares, el Sevilla despide el año en puestos de Liga de Campeones, algo que no deja de ser importante. El problema es que la diferencia respecto a los equipos de arriba y los que vienen por detrás se reduce. Cuestión de ver la botella medio llena o me

MÁS LEJOS DEL LÍDER Y DEL SEGUNDO QUE EN 2008. La temporada campaña, después de las quince primeras jornadas, el Barcelona era líder con 38 puntos, seguido por el Valencia (30). Tras ellos, igualado con el equipo che, se encontraba el Sevilla (30), cerrando la zona Champions el Villarreal con 29. Ahora, la renta de los dos primeros clasificados respecto al equipo de Manolo Jiménez es mayor: el líder, Barcelona, le saca un punto más que hace un año y el segundo clasificado (Real Madrid) hasta siete más.

La trayectoria del conjunto dirigido por Pep Guardiola, prácticamente impecable, mejora por tanto la de su última y exitosísima campaña. En el caso del actual segundo clasificado, Real Madrid, también. Ambos van

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