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Tan sólo una alta abstención excluirá a Irlanda y a la UE de Lisboa

Dublín celebró ayer otro referéndum sobre el tratado que rechazó en 2008

el 02 oct 2009 / 20:33 h.

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La Unión Europea se acostó anoche pendiente del resultado del referéndum irlandés sobre la ratificación del Tratado de Lisboa, y con la esperanza de que el electorado de la isla acepte por fin el texto comunitario como predicen las encuestas.


Otro no de Irlanda, como el registrado en la consulta de junio de 2008 volvería a paralizar el proceso de reforma de las instituciones de una Unión ampliada diseñado en el documento, fruto de años de duras negociaciones.

A media tarde de ayer, el índice de asistencia a las urnas irlandesas más alto del país se registraba en las circunscripciones de Dublín, donde se aproximaba al 25% de participación media. Por contra, el oeste y partes del interior de la isla experimentaban niveles más bajos que en la anterior consulta debido, seguramente, a las malas condiciones climatológicas.

La abstención, según los expertos analistas, es el principal enemigo de los partidarios del texto comunitario, que en las encuestas han superado con holgura a los detractores durante toda la campaña. Tradicionalmente, los grupos contrarios a la ratificación, una heterogénea coalición de izquierdistas, neoliberales, pacifistas o ultra-católicos, aprovechan la intensa militancia de sus bases para movilizarlas con más facilidad que los partidarios del Tratado. Los centros electorales, que abrieron a las ocho de la mañana (horas española) del viernes, no cerraron sus puertas hasta las 23.00 horas (también hora peninsular) para tratar así de obtener el voto de los más rezagados o de los trabajadores que regresan a sus domicilios.

Contando con el llamado "efecto de la hora del té", que coincide con el fin de la jornada laboral, el primer ministro irlandés, Brian Cowen, se mostró ayer bastante optimista respecto a una victoria del "sí" al tiempo que instaba al electorado a acercarse a los colegios para depositar su voto. En su circunscripción de Offaly, en el centro de Irlanda, Cowen insistió en la importancia de ejercer el derecho al voto para pronunciarse sobre un texto clave para la reforma de una Unión Europea ampliada. "Es un día y un referéndum importante para el país y espero que el pueblo aproveche la oportunidad.

Por supuesto, la decisión del electorado es soberana y como tal será respetada, pero tengo esperanza de que tendremos un buen resultado", dijo el Taoiseach (primer ministro).

Después de 15 horas de votaciones, las urnas con los sufragios fueron trasladadas al centro de recuento de Dublín, donde el recuento de las papeletas comenzará hoy sábado. Aunque durante la mañana se irán conociendo resultados de algunos distritos electorales, lo que siempre es una buena indicación sobre el signo final, los resultados oficiales no se anunciarán hasta media tarde, en el Castillo de Dublín.

En España, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, confió ayer en el que referéndum sea una "fiesta del europeísmo" y tenga un resultado positivo. De la Vega subrayó que la consulta, es "clave para la entrada en vigor" del Tratado. "Esperamos que la fiesta de la democracia que siempre es una llamada a las urnas sea también en Irlanda una fiesta del europeísmo", aseveró la vicepresidenta primera.

Por último, el presidente polaco, Lech Kaczynski, que hasta ahora se ha negado a ratificar el Tratado de Lisboa, firmará el texto europeo la próxima semana si Irlanda vota ‘sí', según el diario Dziennik Gazeta Prawna.

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