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Tanto queda el cántaro abandonado...

En el histórico barrio sevillano de San Bernardo los patios de vecinos fueron demolidos para construir edificios donde sus escasos moradores entran y salen en coche. Los supervivientes, en buena parte octogenarios, se encontraban al borde del desahucio.

el 15 sep 2009 / 23:17 h.

En el histórico barrio sevillano de San Bernardo los patios de vecinos fueron demolidos para construir edificios donde sus escasos moradores entran y salen en coche. Los supervivientes, en buena parte octogenarios, se encontraban al borde del desahucio.

Excluidos de la realidad, terminaron convirtiéndose en okupas de un edificio vacío. Allí se instalaron diez familias. Y allí siguen, como prueba de que la voluntad de un colectivo marginado es la materia prima para un futuro digno. Algo similar ocurrió durante años en Brasil, a gran escala. El Movimiento de los Sin Tierra terminó convirtiéndose en la comunidad más extensa de marginados del planeta, ocupando tierras abandonadas para transformarlas en donantes de vida. Hoy, la muerte de cuatro guardas llega oportunamente para concentrar energías en destruirles, mientras se calla que las administraciones cierran los colegios que este movimiento levantó por Brasil para educar a quienes carecen de alternativas. En una iniciativa tan inmensa ocurre de todo cada día y no sólo lo que nos cuentan. No olvidemos que los excluidos transitan siempre por las pendientes que llevan al banquillo de los acusados.

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