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Tapas "in English"

el 28 jun 2010 / 11:30 h.

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Los libros de Simone e Inés Ortega, madre e hija, han enseñado a cocinar a muchas generaciones de españoles y, ahora, sus recetas caseras se reconvierten en tapas en un libro que lleva las claves de estos sabrosos platillos a los anglohablantes: "The Book of Tapas" (El libro de las tapas).

Editado por Phaidon -y por si los extranjeros lo dudaban- el libro reivindica la españolidad de las tapas ya desde su cubierta, donde los protagonistas son el rojo y gualda de la bandera española, pero sobre todo en su interior, en el que se suceden las "fórmulas" de platos tan patrios como la tortilla de patata, los champiñones rellenos, las croquetas o las patatas bravas.

Si las de Simone Ortega fueron 1.080 recetas, las que plasma en esta obra su hija Inés también son unas cuantas, ya que, como explica la autora en una entrevista con Efe, se ha ido más allá del concepto de tapas típicas para extenderlo al de "cocina en miniatura".

El auge que viven los restaurantes de tapas en países de los cinco continentes hace que sea el momento perfecto para este recetario en inglés, aunque no es la primera experiencia de Inés Ortega en este campo, ya que escribió otros dos sobre tapas y sobre sandwiches y canapés que "tuvieron mucho éxito".

¿Podemos llamar tapa a cualquier tipo de comida siempre y cuando se sirva en un plato pequeño? Esta experta cree que sí, que el concepto de tapa se puede aplicar a "una cocina que se pueda servir en raciones".

Lo que para Inés Ortega sería inconcebible es el tapeo sin conversación: "Lo genial de comer de tapas es eso, y el vinito o la cerveza que acompañan... Eso es la alegría de la casa y lo importante, reunirse en torno a una mesa y compartir charla".

Ni siquiera quienes vigilan lo que comen para guardar la línea tienen excusa para no atreverse con alguna de las recetas del libro, pues las tapas van mucho más allá de la "fritanga", y es posible en este libro encontrar sabrosos salpicones, ensaladas de bacalao y naranja, pulpo en vinagreta o pinchos como el de atún, tomate y espárragos, que son compatibles con la guerra al michelín.

Aunque sus "imprescindibles" no lo sean tanto, ya que, entre los clásicos que no deben faltar en un tapeo que se precie, cita la tortilla de patata, las bravas, los calamares fritos o los soldaditos de pavía.

Inés Ortega confía en que su obra ayude a los extranjeros a entender el arte de la tapa, igual que el célebre "1080 recetas de cocina" que escribió su madre ayudó -y sigue haciéndolo- a tantas personas a manejarse entre fogones.

Para ello, no ha olvidado que a pesar de la globalización los anglohablantes no tienen por qué saber qué es un "txiquito", una "banderilla", un "pepito" de ternera, la chistorra, las banderillas. los torreznos, una pijota o los "padrón peppers", y por eso ha incluido un glosario para aclarar el asunto a los lectores.

También cuenta esta obra con una suerte de diccionario visual de ingredientes españoles donde aparecen imágenes de la rica materia prima nacional: anchoas, azafrán o ajo en la "a", jamón serrano, jerez y judías blancas en la "j", morcilla, menta y miel en la "m"...

Precisamente la morcilla protagonizó una anécdota en Estados Unidos. La autora visitó allí a su hijo estudiante y cocinó para él y sus amigos una receta de morcilla envuelta en pasta brick.

"Les encantó, pero cuando les expliqué lo que era la morcilla se quedaron aterrados. Sin embargo, al final les acabó entusiasmando", recuerda.

Aunque se cumplen pronto dos años del fallecimiento de su madre, Inés Ortega ha querido que en el libro figure también su firma, ya que "también hay recetas que son suyas y me hace mucha ilusión".

Sólo queda ya esperar a la acogida que le brinden en el extranjero, aunque las perspectivas son buenas si se tiene en cuenta que la edición del "1080" que ilustró Mariscal "en Suecia vendió 30.000 ejemplares en sólo un mes".


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