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Tardes de verano sin libros

el 08 jul 2012 / 19:36 h.

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Los presentadores de 'El programa de verano'.
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Con la llegada del verano las bibliotecas sevillanas echan el cierre por las tardes y reducen su horario de 9.00 a 14.00 horas entre julio y septiembre, una medida justificada por la baja afluencia de público pero tras la cual están sobre todo los motivos económicos y la necesidad de recortar gastos. La biblioteca Infanta Elena, dependiente de la Junta, ya restringió el horario estival el año pasado pero este verano el Ayuntamiento ha extendido esta medida a todas las instalaciones municipales y los ciudadanos no están conformes. Critican la carencia de un servicio básico como es el préstamo de libros durante las tardes.

María del Carmen García, bibliotecaria en San Julián, asegura que desde mediados de junio se nota un descenso en las salas de estudio. No obstante, cree que hay que tener en cuenta a la gente que en verano trabaja durante la mañana "y no puede acercarse a coger o devolver libros por las tardes porque la biblioteca está cerrada".

Puesto que las bibliotecas son conscientes del perjuicio que provocan a los usuarios por el cierre, han ampliado el tiempo y la cantidad de préstamo, aunque en todas no es el mismo. Mientras que en San Julián el nuevo préstamo es de cinco libros durante un mes, en la biblioteca municipal Luis Cernuda de Bellavista, el usuario escoge el día de la devolución. Por su parte, los usuarios de la biblioteca Infanta Elena podrán sacar hasta siete libros durante un mes.

usuarios. Aunque se entiende que la biblioteca es un lugar de consulta, para otros, es una alternativa donde encontrar un lugar adecuado para el estudio, como es el caso de Pablo Martínez. Este estudiante de Ingeniería Industrial acude todas las mañanas a San Julián para preparar sus exámenes y "evitar el calor" de su casa de estudiante. Sin embargo, al cerrar la biblioteca por la tarde, Pablo se encuentra con el "inconveniente" de tener que estudiar en su casa o desplazarse hasta su facultad.

Pese a que los bibliotecarios de Infanta Elena aseguran que no se han recibido muchas quejas, sus  usuarios no son menos críticos y aseguran que es muy "funcional" que el archivo esté abierto porlas tardes. Así opina la usuaria María del Mar Marín, quien el año pasado puso una reclamación por el cierre, a la que respondieron que era una medida para "ahorrar costes de energía".

La prisa es otro de los inconvenientes, según la usuaria de Infanta Elena Lilia Valderrama. Según explica esta estudiante de inglés, quien va constantemente a renovar libros, los propios trabajadores avisan "insistentemente" cuando se acercan las dos para que los lectores abandonen la biblioteca, "lo que impide buscar bien y tranquilamente lo que necesitas".

Pero los mayores no son los únicos perjudicados. En verano el tiempo libre de los niños llena las bibliotecas de pequeños lectores "que cambian una y otra vez de libros por su brevedad", explica María del Carmen García. Asimismo, la continua visita de los más pequeños a estos espacios son, para María del Mar Marín, un claro motivo por el que se deberían organizar "actividades para los niños que fomenten la lectura". 

Aunque las quejas son reiteradas, los bibliotecarios aseguran que muchas veces se quedan en "el mostrador". Como apunta la responsable de San Julián, "de 20 personas que cogen la hoja de reclamaciones solo cuatro la hacen efectiva". No obstante, los trabajadores son conscientes de que el ciudadano se siente "discriminado". Por ello, García piensa que sería oportuno hacer turnos para "mantener un servicio básico como es la biblioteca". García también propone como solución que los usuarios dejen "su carné a otra persona para consultar los libros que quieran".

Por el momento, la gente se apresura al mostrador de San Julián para coger los libros que se quieren leer en verano por "miedo a que luego no puedan consultarlo", asegura la bibliotecaria. Una euforia que se pasa a mediados de julio.

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