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Teatro y mediación se dan la mano para conectar con las personas

La compañía 'El calvo invita' enlaza el clown con el trabajo del mediador.

el 20 jul 2011 / 19:37 h.

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Son las diez de la mañana y los alumnos del seminario de Mediación en conflictos comienzan a llegar. Lo que aún no saben es que no van a asistir a una conferencia al uso. Dos realidades tan distintas como el teatro, concretamente el clown, y la mediación tienen más puntos en común de lo que parece. Por lo menos, eso es lo que trató de demostrar Daniel Bargalló, actor y clown de la compañía teatral El calvo invita.

Al inicio, todo apunta a que será una conferencia clásica, Powerpoint incluido, en el que se dan las claves teóricas que demuestran esa similitud entre un clown o payaso y un mediador. “Un elemento básico es arrancar desde la más sincera naturalidad”, explica. “El mediador tiene que tener humanidad para llegar a cualquiera, al igual que el clown”. Bargalló se refirió a esa inocencia y sencillez de la niñez pero que “vamos perdiendo con los años, poniéndonos capas”. Comparando las figuras del payaso y el mediador, el actor aludió a los intentos de hacer gracia o caer bien. “Si lo intentamos no lo vamos a conseguir, es mejor ser naturales y no proponérselo”.

Otra de las similitudes que señaló fue que tanto el clown como el mediador “tienen que ser unos máquinas de la comunicación”. De la misma forma que los payasos interactúan con el público y necesita ver las caras y las risas del público para saber si lo está haciendo bien, “sin usuarios, no hay mediador”. Es necesario que la persona acuda al profesional para solucionar un problema, “leyendo más allá de lo que dice”.

Dadas las primeras claves, llega la hora de ponerlo en práctica. Mesas y sillas se echan a un lado para dejar todo el espacio posible. A través de distintos ejercicios vocales y de respiración, Bargalló consigue que el auditorio se relaje y pierda esa timidez inicial. Con la canción de Sweet home Alabama, el clown invita a los presentes a bostezar y desperezarse, “para abrir el diafragma y respirar mejor”.

Llegó la hora de los juegos, algo que seguro ninguno de los alumnos esperaba. A través del clásico juego del ‘pillar’, todos salen a corren, señores con camisa incluidos. Todo tiene su explicación. “Con este juego os habéis visto naturales y eso ha despertado simpatía entre vosotros. En la mediación ocurre lo mismo. Si nos ven naturales y sencillos, los usuarios confiarán más en nosotros”. Esa es la clave para que las personas estén más predispuestas a contar sus problemas, dudas o miedos, lo que facilitará el trabajo del mediador.

Con otro sencillo ejercicio, Bargalló dio otra de las claves de la mediación. Consistió simplemente en caminar por la sala y detenerse cuando el resto lo hiciera. Finalmente, todos los alumnos giraban en torno a un círculo, para así escuchar mejor cuando debían detenerse. “La idea es no perder el núcleo central de lo que la persona viene a contarnos”. Dentro de los distintos problemas y situaciones que pueda contar un usuario, el mediador debe saber “quitar la paja e ir al grano”.

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