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Telecinco se queda con la audiencia por la cara (de Belén Esteban)

‘Sálvame deluxe', el programa que presenta Jorge Javier Vázquez en Telecinco, batió el viernes su récord histórico.

el 19 dic 2009 / 22:07 h.


Los números no engañan: 3.147.000 telespectadores (un 26% de la audiencia) estuvieron el viernes por la noche pegados a la pantalla para ver la nueva imagen de Belén Esteban. El programa de Jorge Javier Vázquez batió su récord histórico y dejó a Jaime Cantizano hundido en la más absoluta miseria: DEC  se tuvo que conformar con 1.165.000 espectadores y un raquítico share del 9,7%.

Ni María Teresa Campos, ni Ana Rosa Quintana: Belén Esteban es la nueva reina de la televisión. Tras la gran expectación suscitada por el paso por el quirófano de la princesa de San Blas, Sálvame deluxe registró casi siete puntos más que el promedio de Telecinco y anotó un incremento de más de 1,1 millones de espectadores y nueve puntos de share con respecto al programa del viernes anterior. Paolo Vasile (consejero delegado de Telecinco), que el viernes había hecho el negocio del siglo con la compra de Cuatro y parte de Digital +, debe estar todavía frotándose las manos.

“Belén Esteban está saliendo de su casa con su nueva cara en dirección a Telecinco”, rezaba un rótulo sobreimpreso en la pantalla cada cinco minutos desde que dio comienzo Sálvame a las 21.50 horas. Así, hasta que a las once en punto, el presentador salió de los estudios para recibir a la estrella de la noche. Belén llegaba, como no podía ser de otra manera, en una limusina. Enfundada en un ajustado traje negro, y subida en unos altísimos tacones que la copresentadora de Sálvame aún no ha aprendido a llevar, entró en los estudios de espaldas a la cámara.

Después de que Jorge Javier anunciara a bombo y platillo que la operación había sido “una obra de arte”, la  copresentadora de Sálvame hizo su entrada triunfal en el plató bajando la escalera, y comenzó el espectáculo. El público allí presente aplaudía a rabiar, lloraba... y la joven no cabía en sí de gozo. “Yo no soy Paris Hilton ni Carmen Lomana ni la Jesulina, soy Belén Esteban”, gritó, por si a alguien le cabía alguna duda. Pero la de San Blas no sólo estrenaba imagen, también parecía haber moderado su temperamento.

Una Belén mucho más comedida de lo que habitualmente se muestra ante las cámaras pormenorizó todos los detalles de su operación y explicó que ella no era consciente del deterioro físico al que había llegado, pero que ahora se encontraba encantada de la vida con su nueva imagen, y dejó frases para la posteridad como: “La cirugía ha elevado mi autoestima”, “ahora sí estoy preparada para quedarme embarazada”, “yo me he operado por mí y por ustedes, que me quieren” o “ya he hecho el amor con mi nueva cara”.

Belén contó que su operación duró casi cinco horas, que se había quitado las bolsas de los ojos, arreglado la nariz y eliminado las arrugas que tenía junto a los labios. La copresentadora aún tenía el rostro hinchado, pero aseguró no sentir dolor, sólo un poco en la zona de las costillas, de donde le habían extraído cartílagos.

Jorge Javier, más en su papel que nunca, le dijo que sus enemigos ya no tendrían argumentos para criticarla, y para todos esos enemigos tuvo palabras la Esteban, aunque con el tono moderado que mostró durante toda la noche. A preguntas de los colaboradores, Belén dijo no sentirse un juguete roto: “España me quiere”. Y tras lanzar su grito de guerra: “¡Arriba la Esteban!”, se marchó como llegó: en la limusina.

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