Economía

Telefónica tira la toalla y retira la oferta por Vivo tras el veto luso

La decisión de no proseguir con la negociación sorprende en Portugal

el 17 jul 2010 / 20:34 h.

La decisión de Telefónica de no prorrogar, como pidió Portugal Telecom (PT), la oferta para comprarle su parte de Vivo causó ayer sorpresa entre los analistas lusos, que no dan por concluida la pugna por la operadora brasileña.

En medio del mutismo de directivos y principales accionistas lusos de PT, sólo el multimillonario portugués Joe Berardo, que tiene alrededor del 2% de la empresa, reaccionó ayer, y con escepticismo, a la ruptura de las negociaciones con Telefónica, que consideró temporal.

Berardo expresó a los periodistas su confianza en que la operación se resuelva "en breve" con nuevas propuestas, aunque entretanto calificó de "desgracia" y "desastre" para las inversiones en Portugal el fracaso de la venta de Vivo, que fue aceptada por los accionistas de PT pero vetada por el Gobierno luso.

Analistas consultados por Efe coincidieron en expresar su sorpresa por el rumbo que ha tomado el asunto, cuando desde PT se consideraba posible alcanzar un acuerdo de venta de su 30% de Vivo aceptable para el Ejecutivo portugués.

En los medios económicos de Lisboa se apuesta por una rápida continuación de la pugna por Vivo, dado el gran interés de Telefónica, que preside César Alierta, por expandirse en Brasil y el de los accionistas de PT por recibir una suma que ya superó el valor en bolsa que tenía la empresa entera antes de recibir la primera oferta, el 6 de mayo.

Cuando aún no se había celebrado la asamblea de accionistas que aprobó mayoritariamente la venta de la participación en Vivo por los 7.150 millones de euros, que ofrecía hasta ayer Telefónica, la empresa española advirtió de que podía tomar varias medidas si fracasaba la operación.

Entre las "amenazas", como las consideró oficialmente PT, existe la posibilidad de abrir una batalla legal para disolver la sociedad Brasilcel, con la que la compañía lusa y Telefónica controlan a medias el 60% de Vivo, o bloquear sus beneficios, que suponen la mitad de los obtenidos por la operadora portuguesa.

Aunque Telefónica no lo ha mencionado, en los medios lusos se ha comentado también, con frecuencia, la posibilidad de que la empresa española lance una opa sobre PT, pero su éxito es muy dudoso cuanto menos por el blindaje de la acción de oro del Estado que ya impidió la venta de Vivo.

En el otro lado, el veto del Gobierno luso a desprenderse de Vivo fue declarado ilegal por la Justicia europea el pasado día 8 y el primer ministro socialista, José Sócrates, ha sido criticado en su propio país por dar un mal mensaje a los inversores cuando Portugal padece su peor crisis financiera contemporánea.

El principal accionista nacional de PT, el Banco Espírito Santo, que tiene alrededor del 8%, volvió a pronunciarse a favor de la venta de Vivo poco antes de que expirara la oferta de Telefónica y auguró que con el producto de esa operación la empresa lusa puede volver a invertir y seguir en Brasil, como quiere Sócrates. Los analistas dicen que PT y Telefónica están condenadas a entenderse.

Tres ofertas y un no. La oferta de Telefónica para controlar la empresa líder de la telefonía móvil brasileña cuyos 17 días de validez terminaron el pasado viernes fue la tercera que hizo, tras empezar la puja el 6 de mayo con 5.700 millones de euros y subirla el 1 de junio a 6.500 millones.

La operadora española se mantuvo en silencio tras dar por extinguida su oferta, que comunicó a la CNMV.

Mientras, el Gobierno portugués expresó su apoyo al consejo de administración de Portugal Telecom. En un comunicado, el Ministerio luso de Obras Públicas, Transportes y Comunicaciones expresó la "total confianza y apoyo" gubernamental a los directivos de PT, que el viernes pidieron sin éxito a Telefónica una prorroga en la validez de su oferta, que expiró durante la medianoche.

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