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"Tenemos que descubrir la corresponsabilidad en los carismas"

Juan es una de esas personas que al mirarlas desprende bondad. Tiene 52 años y profesor en el colegio La Salle.

el 28 mar 2014 / 15:25 h.

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Juan es una de esas personas que al mirarlas desprende bondad. Tiene 52 años y profesor en el colegio La Salle. Su aspecto vaticina que sus alumnos le adoran y lo que cuenta corrobora que se trata de una buena persona que irradia lo que lleva en el fondo de su alma. Por el colegio en el que trabaja ya se adivina la familia a la que pertenece, la Salle, ahí se educó desde pequeño y es con ese carisma con el que se identifica y a través del cual lleva a cabo su vocación de cristiano, una vocación a la que están llamados todos los bautizados y que consiste en alcanzar la santidad propia y en llevarse al cielo con uno mismo al máximo número posible de personas. Juan García Calleja. Profesor Juan García Calleja.
Profesor En el día a día su papel de católico laico se concreta de una forma muy práctica. Primero en su trabajo, siendo un buen profesional y atendiendo a sus alumnos como debe y, después, «realizando con responsabilidad las funciones que tengo asignadas en los proyectos en los que participo». Actualmente se encarga de los grupos de animación, atendiendo a las personas en las necesidades que demandan, coordinando la pastoral de pedagogía y formación, gestiona los recursos humanos y financieros para que las personas puedan realizar los proyectos de formación encargados, también hace seguimientos de estas formaciones para ver su repercusión y constatar los beneficios que reporta a la sociedad. Entre los retos a los que se encuentra ahora los laicos destaca que está el concienciar de que el laicado no es un trozo de tarta que se reparte, sino una experiencia para descubrir juntos lo que los carismas deben ser hoy en la sociedad, es la corresponsabilidad del carisma. «Hasta ahora los religiosos te dan un trocito de la tarta y lo reparten contigo, pero el espíritu es que todos tenemos la misma misión. Es un reto para los religiosos y los laicos, porque muchos laicos tampoco tienen conciencia de esto». Así, hace una llamada para que «sean capaces de entrar dentro de sí mismos y reflexionar sobre el mundo qué sienten que ven alrededor y ahí descubrir donde deben estar».

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