Local

«Tener una central eléctrica cerca recuerda cuánto vale la energía»

El presidente de Protermosolar, Valeriano Ruiz, es partidario de subir el recibo de la luz lo que sea necesario para equilibrar el coste que supone producirla, y reclama conciencia del valor que ésta tiene

el 02 ene 2011 / 21:01 h.

TAGS:

Valeriano Ruiz, presidente de Protermosolar, cree que la sociedad no puede escandalizarse por la subida de la luz.

-Con la aprobación del real decreto el pasado 3 de diciembre ¿Se pone fin al culebrón de las energías renovables?
-De momento, porque quedan selladas las condiciones hasta 2013. Es muy positivo porque da tranquilidad a las empresas que tienen plantas preasignadas y al sector financiero para apoyarlas. Las condiciones económicas de las centrales termosolares no han sido revisadas, sino que se mantienen las mismas, que es lo que negociamos con el Ministerio de Industria en julio pasado. Pese a las presiones han mantenido lo que acordamos.

-¿A cuánto ascienden las primas a este tipo de plantas?
-Están en el orden de 28,6 céntimos por kilovatio hora. Se han mantenido porque es una tecnología que no tiene experiencia suficiente para haber mejorado los costes. Pero el sector también ha hecho sus sacrificios.

-¿Cuáles?
-Pues una rebaja real del dinero que sale de la tarifa eléctrica para pagar las primas, que se plasma a través de dos vías. Por un lado, las plantas entrarán a funcionar un poco más tarde de lo previsto en el acuerdo inicial. El conectarse más tarde implica una disminución de las primas. Y, por otro, aceptan durante un año ir con la fórmula de mercado en vez de hacerlo a tarifa. En ese primer caso cobran lo que salga del pool (mercado energético mayorista) más una prima que es menor a la fija. La repercusión es importante, porque se traduce en un ahorro de 1.100 millones de euros.

-Las renovables cargan con el sambenito de encarecer la factura de la luz ¿Esto es así?
-No se puede aceptar ese argumento porque es justo al revés. El 36% del total de la energía procede ya de las renovables. La mayor parte de la factura energética del país procede de la compra exterior de petróleo para los combustibles fósiles.

-¿Qué ocurrirá a partir de 2013?
-Ése es el problema. ¿Y a partir de ahí qué? Las expectativas pasan por el nuevo plan de energías renovables 2011-2020 que se está negociando en el IDAE. Nos han pedido opinión, pero no nos convence lo que nos han contado. Los resultados se conocerán sobre enero o febrero. La clave está en que la incógnita de qué ocurrirá para 2013 hay que despejarla dos años antes, que es el tiempo que se emplea en construir este tipo de plantas.

-¿Cree que la imagen de los productores ha quedado dañada con la polémica de las primas y los casos de fraude como plantas solares que producen energía de noche?
-Ése es nuestro caballo de batalla. Es cierto que algunos productores de energía fotovoltaica se han encargado de dañar su imagen. Ahí hay algo de razón, pero no se puede criticar la tecnología sino a las personas que se aprovechan de sus condiciones económicas. En el Ministerio nos identificaban con la fotovoltaica, pero no tiene nada que ver. Lo que hacemos no es comprar módulos baratos en China y montarlos en un terreno. Una planta de 50 megavatios cuesta 300 millones de euros y eso no está al alcance de cualquiera.

-¿Cómo diferenciar pues al especulador del empresario?
-Hablamos de empresas importantes y serias. Hemos conseguido esa diferenciación en el Ministerio. Ahora uno de los retos está en la comunicación y en hacer llegar que estas tecnologías son beneficiosas para todos.

-¿Cuánto subiría usted el recibo de la luz en enero?
-Lo que sea necesario para equilibrar el coste de producir los servicios energéticos que necesitamos. Hay que decirles a los ciudadanos lo que cuestan las cosas que les dan su bienestar. Si les cuesta menos es que se está pagando de otro sitio o alguien lo paga, y eso es injusto. La energía que una familia consume al día le cuesta lo mismo que una caña de cerveza o un café. El consumo se sitúa en 10 Kilovatios hora, pero estoy convencido de que con la mitad sería suficiente. Estamos acostumbrados a derrochar.

-¿Es o no antisocial el 9,8% aprobado por el Gobierno?
-La sociedad no puede escandalizarse, debe asumirlo. ¿Cuánto vale tener luz? Hay que ponerle delante sus realidades y contradicciones.

-¿A pesar del contexto de crisis en el que estamos?
-La crisis la hemos creado por vivir por encima de nuestras posibilidades reales. Distribuir es la palabra clave. No sólo tenemos derechos, también deberes. Y hay que sentir que la energía es de todos, si no, no nos sentimos responsables. Yo soy partidario de poner las centrales eléctricas cerca de los núcleos de población. Es la única forma de tener conciencia de que cuando se consume electricidad, ésta se genera en un sitio concreto y con contaminación.

«El empleo que crea no se queda en la empresa»

-Si todos coinciden en que las energías renovables son uno de los pilares del nuevo modelo productivo. ¿Por qué hay tanto vaivén normativo?
-No es fácil. Se ha creado una gran competencia. Las grandes eléctricas han marcado la política energética durante muchos años, pero se les quita esa prerrogativa, y eso no gusta.

-Energía y educación son, según Elena Salgado, las dos grandes reformas que quedan pendientes. ¿Qué esperan del pacto energético que en su día escenificaron Industria y el PP?
-En la política influyen otras cosas más allá de la racionalidad. Lo importante es que decidan después de informarse bien y que no se queden sólo en las cuestiones económicas, aunque no tener éstas en cuenta también sería un disparate. El asunto es complejo y no se puede mirar sólo desde el punto de vista de la economía, sino mirar a largo plazo, el aspecto medioambiental, estratégico y, sobre todo, social. Los ciudadanos tienen que saber cómo funciona la energía y cómo se enjareta un sistema que no produzca CO2, que no resulte gravoso para las economías de los ciudadanos y que no nos hipoteque respecto al exterior.

-¿Estas plantas generan tanto empleo como se dice o sólo durante su fase de construcción?
-Un estudio del Ciemat cifra el impacto en 10.000 puestos de trabajo por cada central, la mitad directos y la otra, indirectos. Los 2.400 megavatios previstos para 2013 darían como resultado 480.000 puestos. Nosotros hemos decidido hacer un estudio detallado de esos empleos en base a la realidad, para lo que hemos pedido a las empresas que nos digan los puestos que han generado en su construcción y en sus principales suministradores, desde el diseño a la fabricación de componentes, para ver cuántos puestos de trabajo mueven realmente. La intención es demostrar que son beneficiosas para todos, no sólo para una empresa.

 

  • 1