Cultura

«Tengo obsesión por la belleza escondida de los barrios feos»

Perrera (Dum Spiro Ediciones) es el título de la segunda novela de Daniel Ruiz García, historia de adolescentes marginales pero estructurada casi a la manera de una composición musical, y con un ritmo que atrapa desde la primera página.

el 16 sep 2009 / 00:07 h.

Perrera (Dum Spiro Ediciones) es el título de la segunda novela de Daniel Ruiz García, historia de adolescentes marginales pero estructurada casi a la manera de una composición musical, y con un ritmo que atrapa desde la primera página.

Tras la buena acogida de su debut, Chatarra, que inspiró un cortometraje y vio dos ediciones, este sevillano de 1976 se propuso amortizar algunas malas experiencias del tiempo que vivió en la barriada de La Juncal. "Me robaron el coche, una noche pillé a un tipo robando en casa, y mi balcón daba a un instituto donde los chavales se reunían con las motos a fumar petas día y noche, sin dejarme casi dormir", recuerda. "Pero tengo obsesión de voyeur y pasé tiempo asomado viendo cómo vivían. Me hizo recordar cómo era yo a esa edad, qué cosas hacía. Escribir es un poco regresar al tiempo perdido".

Que el lector no espere, sin embargo, una narración clásica de pandilleros de extrarradio, pues como el propio autor indica, "hay en ella una voluntad de estilo". Para que no quepan dudas, sus referentes más próximos podrían ser, según él mismo admite, nombres como Fernando Royuela -que firma la introducción del libro- Fernando Vallejo o Montero Glez, pero también reconoce Ruiz su deuda con cierto Bryce Echenique, el de Un mundo para Julius, o con Alejo Carpentier.

En cuanto a la posible intención social de Perrera, el sevillano comenta que "intenté hacer con esta historia una novela social, pero no me ha salido. Soy un narrador un poco impertinente, que siempre acaba desplegando su punto de vista sobre la trama. Y sospecho que bajo la capa de prosista debe de haber un poeta fracasado, porque me ha salido algo bastante lírico. Al final está más cerca del realismo mágico que del realismo social", agrega.

Perrera se desarrolla en un solo fin de semana, a través de un hilo argumental salpicado de violencia, "en el que la caricia es reemplazada por el arañazo, y el beso por el ladrido. Los seres humanos se desenvuelven en ambientes en los que prima el instinto animal", comenta Daniel Ruiz. "No pretende ser nada moralista, incluso sentí que era un poco cafre en algunos momentos, con situaciones excesivamente descarnadas. He evitado posicionarme éticamente, huyo de la moralina, pero tengo obsesión por la belleza escondida de los entornos feos".

Todo ello, no obstante, acaba conformando en la novela "un friso, una sinfonía que se pueda leer seguido y contenga evocaciones musicales, no para plantearle al lector qué es lo bueno o lo malo, sino para lo separar lo bello de lo feo", apunta.

Hermano del novelista Luis Manuel Ruiz, Daniel está acostumbrado a que le pregunten por esta circunstancia, que tiene larga tradición en las letras españolas. "Ha sido siempre un referente para mí, aunque él tiende a una novela más popular y a mí me interesa más la escritura como experimentación, un ejercicio de ensayo y error, que te lleva a darte muchos chocazos. Yo suelo decir que él es ante todo un erudito metido a escritor, y él dice que yo soy un expresionista. Estoy seguro de que tiene razón", apostilla el escritor.

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