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Terroristas filipinos a la caza del Oso de Oro

el 13 feb 2012 / 13:11 h.

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La actriz francesa Isabelle Huppert posa junto al director de cine filipino Brillante Mendoza.
Hemos tenido que esperar hasta la cuarta jornada para ver, por fin, una película con opciones para ganar el Oso de Oro. Nos ha llegado de la mano del filipino Brillante Mendoza, realizador que se ha labrado ya un prestigio en el mundo de los festivales con premios en Cannes, Berlín y Locarno y que ahora podría tener muchas opciones al de mejor director.


Mendoza se adentra con Captive en el sonado secuestro de un grupo de turistas en un resort de Filipinas a manos de terroristas islámicos. La enorme sensación de veracidad que transmiten sus personajes, la sensación de que padecen, están cansados o asustados, tiene una sencilla explicación: el director filipino trabaja sin guión y logra reacciones viscerales de sus protagonistas sorprendiéndolos a cada momento. La famosa actriz francesa Isabelle Huppert (La Pianista) ha llegado a afirmar durante la rueda de prensa que ha sido la experiencia más intensa de su vida.

Captive consigue así atraer nuestra atención durante dos horas con un ritmo cambiante que entrelaza trepidantes escenas de tiroteos con momentos de profundización psicológica de los personajes. El trabajo de Huppert (veremos si se lleva un Oso de Plata a mejor actriz) sobresale al dar credibilidad a un complicado personaje que se encuentra al borde de sus fuerzas físicas y espirituales.

Fuera de competición, el festival, que parece organizar sus jornadas temáticamente, nos ha brindado otra de terroristas con Shadow Dancer de James Marsh. Así, en apenas un par de horas, hemos viajado desde las selvas filipinas al asfalto de Belfast y nos hemos adentrado en la dura historia de una familia del IRA.

Protagonizada por Clive Owen, Marsh consigue crear una atmósfera muy John Le Carre: historias de espías sin tramas ni finales felices... solo el trabajo duro y gris de funcionarios en la cuerda floja. Como buena película de género, la película logra mantener en vilo al espectador con su trama, pero, eso sí, sin profundizar demasiado en las emociones y pensamientos de los personajes.

La precocidad la ha aportado en la jornada del domingo el griego Spiros Stathoulopulos, quien con tan solo 14 años ganó un premio por su corto Dimension y que en 2007, con solo 29 años, presentó su primer largometraje en La Quincena de Realizadores de Cannes. Berlín le ha servido al joven realizador griego para lanzar su segundo largometraje, Meteora, que narra la relación entre un monje y una monja que ponen al límite su devoción religiosa con su historia de amor.

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