Cultura

Teruel le toma la delantera a Sevilla para conseguir un museo nacional

Los antropólogos sevillanos están que trinan porque la consejera de Cultura, Rosa Torres, no mueve ficha y el Estado quiere soltar a las provincias, y gratis, nada más y nada menos que el Museo del Pueblo Español, hoy Museo Nacional de Etnografía.

el 15 sep 2009 / 05:18 h.

Los antropólogos sevillanos están que trinan porque la consejera de Cultura, Rosa Torres, no mueve ficha y el Estado quiere soltar a las provincias, y gratis, nada más y nada menos que el Museo del Pueblo Español, hoy Museo Nacional de Etnografía. Torres tiene el plan perfecto para lograrlo desde hace meses. Teruel se nos está adelantando.

"Ofrezco Museo Nacional de Etnografía, antiguamente del Pueblo Español, totalmente gratis. Le redacto el plan museológico pertinente, el proyecto arquitectónico de adaptación a la sede que se estime, y además se lo ejecuto; y por si fuera poco, le instalo todas las piezas y me encargo de pagarle al personal y de los medios técnicos necesarios para su buen funcionamiento. Razón: Ministerio de Cultura. Firmado: César Antonio Molina, ministro".

No se trata, obviamente, de un anuncio formal, pero para el caso bien ejemplificante que es, sobre todo porque deja a las claras las intenciones del Ministerio de Cultura de deshacerse de un museo con solera y fondos suficientes como para ser reclamado por una ciudad donde la Antropología y la Etnografía tienen su peso específico: Sevilla. No extraña que los antropólogos, sabedores del chollo que supondría para la ciudad ser sede de un museo nacional regalado, estén inquietos y revolucionados, a la vez que desconcertados ante la apatía que demuestra la Consejería de Cultura, concretamente su consejera, Rosa Torres.

Y es que resulta que los antropólogos le avanzaron la decisión del ministro hace unos meses e incluso le formularon el plan perfecto para reclamarlo, pero primero las elecciones andaluzas y después la reestructuración acometida en su consejería han frustrado por ahora las posibilidades de que Sevilla pueda reclamar al Estado ser sede de tan renombrado museo.

De hecho, oficialmente, a Molina no le consta ni que haya interés. Todo lo contrario que Teruel, a cuyos gobernantes les faltó tiempo para ofrecerse, por lo que han logrado un preacuerdo.

Pero no todo está perdido. "No hay nada definitivo aún -dicen los antropólogos- y si el Gobierno andaluz razona como debe y puede, Teruel no tendría nada que hacer porque, sinceramente, aquélla no es una tierra con tradición ni donde se estudie Antropología y un museo como éste, allí, estaría condenado al ostracismo". "En Teruel quieren algo con lo que acentuar su presencia en el mapa, y han puesto sus ojos en ese museo como podrían haberlo hecho con otro regalo a tiro", reflexionan, a la par que señalan que "el preacuerdo ha sido a dedo, cuando se tendría que haber hecho un anuncio formal para que las comunidades interesadas pudieran optar en igualdad de condiciones".

Tarea del gobierno. El contrapeso a Teruel pasa por que Torres se decida de una vez -sus mandos inmediatamente inferiores están por la labor, y así se lo han trasnmitido en más de una ocasión- y urja a Chaves a formalizar la petición debidamente razonada. "Si hace falta, nosotros los antropólogos le elaboramos el dossier de fundamentos, pero por favor que no se pierda esta ocasión única", casi imploran.

Es más, han resguardado este asunto de la prensa precisamente porque saben que depende de que haya voluntad política, y para ello habría que hilar bien fino y tirar de diplomacia y contactos en Madrid para que el Estado acceda siquiera a plantearse la opción sevillana. Pero viendo que no se da el paso definitivo -este lunes tienen una reunión con la secretaria de Políticas Culturales, Lidia Sánchez-, han decidido airearlo todo para que, "si al final perdemos un museo de tanta solera, que la ciudadanía sepa realmente por qué ha sido".

Una joya de museo. Aparte de sus 74 años de historia, el Museo de Etnografía (que bien podría llamarse de Antropología, mucho más esclarecedor para el común de los mortales) es una joya desconocida para el gran público porque nunca como tal ha abierto sus puertas por un rosario de vicisitudes que lo han condenado justo donde está, en los sótanos de un edificio de la Ciudad Universitaria de Madrid, aguardando una mudanza que debe llegar antes de 2012, cuando el inmueble deberá regresar a manos de la UNED.

"Hablamos del museo eternamente cerrado, que lleva tres cuartos de siglo nutriéndose de testigos de nuestra evolución como pueblo, de nuestras costumbres, creencias y tradiciones, y eso no tiene precio. Es el museo, pero aquí no parecen darse cuenta", se quejan los antropólogos.

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