Cofradías

Tesoros de sacristía

Las hermandades de Gloria exhiben en el Círculo Mercantil su rico y variado patrimonio cultual, una selección de ornamentos y elementos suntuarios que han aquilatado durante siglos para enaltecer sus celebraciones litúrgicas

el 28 oct 2014 / 12:00 h.

600_Imagen ExposicionDeGloria029Una selección de los tesoros cultuales más desconocidos de las hermandades de Gloria reunidos en una exposición monográfica. Hasta el próximo domingo puede admirarse en la sede del Círculo Mercantil la muestra Glorias: Tesoros para el culto, en la que se exhiben numerosas piezas del vasto y rico patrimonio que las corporaciones letíficas han aquilatado a lo largo de los siglos para enaltecer sus celebraciones litúrgicas. Tesoros concebidos para el culto que, como explica Francisco Javier Segura Márquez, el encargado del diseño y de la coordinación del montaje de esta exposición, en raras ocasiones salen fuera de los recintos de parroquias y capillas donde residen estas hermandades. Custodias, cálices, vinajeras, copones, casullas, ornamentos y otros elementos suntuarios del bordado, de la orfebrería, de la talla dorada y la joyería se exponen en una de las salas del Mercantil en el marco una muestra organizada por la sección de Glorias del Consejo de Cofradías. La riqueza de las piezas y ornamentos empleados por las hermandades de gloria para el desarrollo y la celebración de sus cultos –ya fueran de periodicidad semanal, mensual, anual o de carácter extraordinario– manifestaban siempre a su manera la acendrada devoción de las imágenes a las que se rendía veneración, incluso cuando algunas de estas corporaciones caían en postración y tan solo unas pocas familias cuidaban de que no faltara su novena o triduo. Entre las piezas más antiguas que pueden contemplarse en la muestra se encuentra una corona de camarín de la Virgen de la Alegría de la parroquia de San Bartolomé. De plata repujada y cincelada y de diseño recortado, la presea responde por su morfología y decoración a la orfebrería del último tercio del siglo XVII. De la antigua Judería procede también la pintura de gran formato de la patrona del barrio de San Bartolomé, obra del siglo XIX, que es colocada en el camarín de la titular cuando esta pasa al altar mayor para sus cultos solemnes. Otra de las piezas más importantes de la muestra es la corona de oro cincelado y repujado con pedrería con la que fue coronada en el año 1974 la Virgen de la Hiniesta gloriosa y que luce la talla para sus cultos y para la procesión de la festividad del Corpus. Eladio García de la Borbolla la adquirió en la Joyería El Regulador de Barcelona, siendo adaptada a la imagen en Sevilla por los talleres de Seco Velasco. Exposicion Las Glorias (circulo mercantil, calle Sierpes)FOTO INMA FLORESAunque si de coronas hablamos, uno de los tesoros más desconocidos que se exhiben en las vitrinas del Mercantil son las que se colocan cada 16 de julio a las imágenes de la Virgen y el Niño del cuadro de la hermandad del Carmen del Puente de Triana. Son piezas de pequeño formato y planas para adaptarse a la bidimensionalidad del lienzo. Como ejemplo del cuidado protocolo que se sigue en los cultos de las hermandades de gloria, se ha montado en la muestra un banco de cultos de la hermandad de la Virgen de la Salud de San Isidoro, en el que se sientan los miembros de la junta de gobierno por riguroso orden de prelación durante la celebración de la liturgia. Escoltando a este banco de cultos se exponen dos sobresalientes casullas. Una, de raso blanco bordada en oro y sedas (1930-1940), es de la hermandad de la Virgen del Amparo y se usa para las misas de fiesta en su altar y cultos principales en su honor. En ella aparece bordada la Patrona de la feligresía de la Magdalena, aunque como curiosidad, la imagen está bordada en la parte posterior porque esa era la que los fieles veían cuando la eucaristía la celebraba el sacerdote de espaldas al pueblo. Más antigua aún (siglos XVIII-XIX) es la casulla que se exhibe de la hermandad de la Divina Pastora de Santa Marina, en forma de guitarra y realizada en tisú de plata bordada en oro. El sacerdote que preside la Función Principal de Instituto, habitualmente hermano de la corporación, sigue empleando esta prenda que fue salvada del incendio de 1936 en Santa Marina. Amén de algunos documentos que hacen referencia a celebraciones litúrgicas –caso de una convocatoria de la novena de la Amparo (1766) o de un recibo de gastos en fuegos artificiales para los cultos de esta imagen (1742)–, la muestra rinde homenaje al recientemente fallecido investigador y valedor de las Glorias, Juan Martínez Alcalde, con una vitrina dedicada a su memoria en la que se exhiben pasitos de gloria en miniatura realizados a mano por este historiador y algunas de sus publicaciones sobre las hermandades de gloria. Como complemento a la exhibición de piezas concebidas para el culto, las hermandades de Gloria muestran en otra sala una exposición de sus principales estrenos o restauraciones destacadas sobre su patrimonio. Merecen destacarse el manto de la Virgen de la Alegría, que se exhibe tras su laboriosa y dilatada restauración, o las coronas de la Virgen y el Niño de la hermandad del Valvanera, de San Benito Abad.

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