Economía

‘The Guardian’ profundiza en los ataques al campo andaluz

El periódico habla de «ensalada de esclavos» y causa la indignación de los agricultores.

el 20 feb 2011 / 20:32 h.

Algunas secuencias del reportaje que aún se puede ver en la web de ‘The Guardian’.

"Ensalada de esclavos". Éste es el título de la discordia. Tres palabras que enmarcan el reportaje que el pasado siete de febrero emitió el periódico británico The Guardian en su página web.

Trece minutos en los que se relata cómo es la vida de algunos inmigrantes ilegales que viven en Andalucía y buscan un puesto de trabajo en alguna de las explotaciones agrícolas de la región. Concretamente, el documento visual se centra en las provincias de Almería y Jaén.

"Es la esclavitud de Europa. Es como si estuviéramos en pleno siglo XVI. Tienes que cerrar la boca sobre las condiciones y la forma de pago". Es la manera en la que este medio inglés comienza a contextualizar el tema a través de una voz en off y unas imágenes en la que se observa a un hombre mientras realiza las faenas del campo.

Dicho reportaje está dirigido por la enviada especial de The Guardian, Felicity Lawrence. Esta periodista visita los núcleos periféricos donde residen los inmigrantes ilegales en estas zonas. Un recorrido que realiza acompañada por diferentes personas que se encuentran en situación irregular en España. Uno de ellos le enseña el barrio de chabolas en el que vive y le detalla a Lawrence que "es aquí donde los empresarios vienen a buscar personas para trabajar".

The Guardian ha pretendido desvelar, según este medio de comunicación anglosajón, el "lado oculto de la Costa del Sol". Una verdad paralela que se sustenta en los invernaderos industriales donde los inmigrantes africanos trabajan en condiciones extremas.

Felicity Lawrence recala en San Isidro, un municipio almeriense de 7.000 habitantes, en el que el 40% de su censo es extranjero. Una mujer de la localidad le cuenta a la periodista que "el primer autobús llegó en 2002 con 30 inmigrantes. Eran las primeras personas de color que llegaron al pueblo, ya que los centros de intercambio de Canarias estaban colapsados".

El otro foco de atención es la provincia de Jaén. Allí, un inmigrante afirma que "el empresario es el verdadero beneficiado de esto; prefieren una mano de obra no cualificada y barata, algo que adquiere un valor más importante que los mismos papeles". Además, añade que "la gente no quiere oír. Todo el mundo sabe que este sistema existe y nadie aboga por dejar de comprar estos productos".

Las reacciones no se han hecho esperar. Por una parte, el secretario general de COAG Almería, Andrés Góngora, asevera que "en el documental aparecen inmigrantes irregulares que malviven en chabolas porque no encuentran trabajo. Además, hay que tener en cuenta que durante la emisión del reportaje audiovisual, un inmigrante busca empleo sin éxito en los invernaderos".

A la organización agraria le ha dolido especialmente la dureza de las palabras del reportaje, que se diga que se trata a los inmigrantes como esclavos y que se inste a no comprar en Andalucía.

Góngora hace hincapié en que "los agricultores sólo contratan a aquellas personas que tengan sus papeles en regla". Desde la organización agrícola critican la actitud del representante del sindicato andaluz SOC, que "se encarga de alimentar con testimonios sesgados el vídeo sin reflejar, por ejemplo, cómo los inmigrantes regulados están integrados en la sociedad y viven en unas condiciones aceptables".

Preocupados por la repercusión del documental, Góngora se reunió la semana pasada con el subdelegado del Gobierno en Almería, Andrés Heras, para trasladarle la necesidad de que el Gobierno español y el embajador de España en Inglaterra "muestren una reacción oficial ante el Reino Unido en defensa de la horticultura almeriense".

Pero no es la única medida emprendida, sino que COAG tiene previsto registrar una petición para la ministra de Exteriores, a la que "se le pedirá el rechazo absoluto a este tipo de trabajos audiovisuales, así como una rectificación del periódico The Guardian".

La Organización Interprofesional de Frutas y Hortalizas de Andalucía (Hortyfruta) también ha querido constatar su indignación ante tal publicación. Por ello, se ha reunido también con Andrés Heras.

Organización y Subdelegación "se han comprometido a colaborar de forma coordinada con el fin de atajar estos ataques con datos e informes que dejen sin efecto estas campañas de desprestigio".

También se plantean poner en marcha maniobras de información y concienciación, en la que se ponga de manifiesto la importancia del sector hortofrutícola para la economía andaluza.

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