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Thor Hushovd se coló en la fiesta española de Barcelona

El gigante noruego Thor Hushovd, del Cervélo, se llevó la victoria olímpica de la cima de Montjuïc en un pulso con Óscar Freire y José Joaquín Rojas, a los que batió con claridad en los últimos metros de la sexta etapa del Tour, la primera cien por ciento española con el trayecto entre Girona y Barcelona.

el 16 sep 2009 / 05:30 h.

El gigante noruego Thor Hushovd, del Cervélo, se llevó la victoria olímpica de la cima de Montjuïc en un pulso con Óscar Freire y José Joaquín Rojas, a los que batió con claridad en los últimos metros de la sexta etapa del Tour, la primera cien por ciento española con el trayecto entre Girona y Barcelona.

Hushovd, un ex esquiador de fondo y aficionado a la caza de 31 años, corpulento como pocos, 1,84 metros y 83 kilos, superó a Freire a tan sólo diez metros de la línea, cuando el cántabro rozaba el sueño de ganar en la Ciudad Condal, que recibía el Tour por tercera vez. La tercera plaza se la apuntó José Joaquín Rojas, otro de los murcianos del Caisse d'Epargne.

Así fue el desenlace de una jornada lluviosa, complicada por el agua que cayó sobre Barcelona y marcada por las caídas en el tramo final. La jornada previa a la cita inaugural de la montaña, que los favoritos pasaron con tensión, pero sin cambios en la general. El suizo Fabian Cancellara logró su objetivo de llegar de amarillo a Andorra, pero ahí se hará la última foto con la prenda dorada. "Mañana se habrá terminado todo", admitió. Nadie le quitará una semana de amarillo.

Girona despidió la caravana del Tour con el cielo gris y amenazante. El pelotón puso rumbo a la Costa Brava con la cabeza puesta en la llegada inminente de la montaña. En el guión estaba marcado un día de transición, de esos que sirven para guardar fuerzas. Luego la lluvia, la tensión y las caídas volvieron a complicar el escenario previsto.

Los intentos de fuga no cuajaron, pero fueron numerosos, como el que protagonizó el estadounidense David Zabriskie (Garmin), quien pasó en cabeza la Cota de Sant Feliú de Guixols. Fue el detonante para la fuga destacada del día, con su compañero David Millar como protagonista. El escocés aceleró en el kilómetro 46, abrió hueco y poco después recibió la visita de los franceses Sylvain Chavanel y Stéphane Augé, a los que se unió Amets Txurruka, el supercombativo de 2007 que buscó la etapa para el Euskaltel.

Millar, un rodador de postín, apostó por la aventura en solitario a 29 kilómetros de meta. Como en sus mejores contrarreloj en el Tour, desafió a un pelotón que ya circulaba a gran velocidad en las proximidades de Barcelona, donde el ambiente ayudó a contagiar los ánimos de los corredores.

El escocés contra el mundo, bajo la lluvia y con el asfalto convertido en una pista de patinaje. Apenas 1 minutos de renta a 10 kilómetros de meta. Un par de caídas cortaron el pelotón en varias fracciones. El belga Tom Boonen se fue al suelo y se quedó sin sprint, también cayó Carlos Sastre, sin consecuencias.

Ya en el ascenso a la montaña olímpica cedió Millar. Llegó el momento de optar al premio. Esta vez el Columbia no dispuso de efectivos ni de terreno propicio para preparar la fiesta a Cavendish. Saltó Freire desde atrás, agarró unos metros, el sueño se acercaba, pero apareció la fuerza bruta de un nórdico llamado Thor Hushovd para regalar al Cervélo de Carlos Sastre su primera victoria en el Tour. Al tricampeón mundial le mató esta vez la táctica que tantos éxitos le ha dado.

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