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¿Tiene Clinton arreglo para el Betis?

Posiblemente, el Betis se acordará al final de la Liga Adelante de los dos puntos que ayer dejó ‘amarraítos' en las Puertas de Tierra, ‘enredaítos' en los rizos de Ogbeche. Es el resultado de una situación que mezcla desgobierno, desaplicación y desinterés. La cabeza se aleja y las alarmas se encienden... aún más.

el 08 nov 2009 / 21:14 h.

Días pasados, William Jefferson Clinton, ex presidente de EE UU (insisto en lo de ‘Jefferson' porque el mismo interesado desea ese interés) vino a Sevilla a dar cierta conferencia a precio más bien astronómico. La gente ‘chic' del tejido empresarial sevillano empeñó los colchones para asistir a una conferencia bastante poco entendida por la mayoría. Perla de Clinton: a una pregunta sobre si veía cercano el remedio definitivo, el fin de la crisis, el viejo Bill, el viejo amigo de Mónica Lewinsky respondió: "Sí, no... quizá".

Puestos así, en lenguaje ‘clintoniano', todo puede tener arreglo. ¿Incluso el Betis? Sería toda una prueba.  Gabriel García Márquez, que estima mucho a Clinton, alaba su "poder de seducción" y "el fulgor de su inteligencia". Pero, agrega Gabo García Márquez: "Alguien que no le quiere me previno: ‘lo peligroso de esas virtudes es que Clinton las usa para que crean que nada le interesa tanto como lo que uno le dice". Acabada la conferencia del ‘Sí, no, quizá", Bill Clinton, con el bolsillo algo más lleno, concretó cierto sueño secreto: ver la Catedral de Sevilla y sus tesoros sin mucha más compañía que la numerosa escolta.

A estas horas, el Betis está, por decir algo, ‘clintoniano'. ¿Hay salida seria para los desafueros de Emana? ¿Hay forma de que la sensación y situación de desgobierno no se extienda como una carcoma por los sótanos y vigas de la entidad y del mismo equipo? ¿No empieza a parecer todo un melodrama en el que unos y otros quieren dar la sensación de máximo interés, cuando apenas existe el más mínimo? El gol del 2-2 en Cádiz es como volver a ver la película de aquel 1-1 mortal en La Rosaleda que medio enterró la permanencia del Betis en Primera. Es la desaplicación más frustrante, desde el desinterés y el desgobierno, después de que miles de béticos se hubiesen pateado la A-4 y sus peajes. ¿Hay remedio? ¿Por qué no visitó Clinton la calle Jabugo en lugar de la Catedral? Pues... sí, no... quizá.

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