Cultura

'¿Tienen algo de rock filipino?'

La eclosión de las músicas del mundo se demuestra estos días en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (Fibes). Una vuelta al globo en dos pabellones en los que se concentran todos los sonidos que, hasta hoy, el ser humano ha sido capaz de crear.

el 14 sep 2009 / 19:41 h.

La eclosión de las músicas del mundo se demuestra estos días en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (Fibes). Una vuelta al globo en dos pabellones en los que se concentran todos los sonidos que, hasta hoy, el ser humano ha sido capaz de crear.

Perdido entre una marea humana, eso sí, debidamente acreditada, uno tiene la sensación en Womex, la feria que hasta el domingo se celebra en Fibes, que lo de fuera, Sevilla, es sólo un espejismo. Más de 2.500 profesionales de la música llegados de todo el mundo y centenares de artistas se abren paso en un encuentro donde se compran y se venden contrataciones de conciertos. Allí está también la Feria del Flamenco, sumándose al potente caudal que mueve Womex.

Abandonada la ilusión del esperanto, el inglés toma las riendas y hasta para pedir la entrada es mejor hacerlo en la lengua de Shakespeare. La tez pálida, los ojos azules y el pelo rubio de quien atiende a los medios la delatan irlandesa. "Español poquito, ¿english, please?", dice algo superada por la cola que aún tiene pendiente.

Para acceder al interior conviene pertrecharse de una buena bolsa, porque los pasquines de grupos de Nueva Zelanda a Marruecos inundan al visitante a poco que parezca distraído. Es Womex también un buen reflejo de la propia realidad: Suiza, Alemania, Estados Unidos y el Reino Unido apabullan con unos stands llenos de grandes pantallas, gente guapa y docenas de músicos al frente.

En el otro lado están propuestas como las de las Islas Tuvalú, en plena Polinesia. Desde este paradisiaco oasis ha llegado a Sevilla Nukeatatou Uowagou, quien se arriesga a decir su nombre a pesar de que por el camino puedan perderse unas cuantas vocales.

Ellos presentan al mascarón de proa de su cultura, Huun Huur Tu. "Son como los Chieftains irlandeses o el Paco de Lucía español", dice con soltura. Sólo que ellos, en lugar de gaitas o palmas, combinan sonidos guturales con espirituales golpes de tambor. De contrataciones andan escasitos:"No es que sean caros, lo costoso es sacarlos de la isla", lamenta.

Vecinos de pasillo, Portugal ha preparado una potente recepción para Womex. Si buscan fado han llegado al lugar adecuado. Pero si prefieren la música microscópica, la electrónica minimal o platos más abstractos, a los lusos no se les ha escapado nada. "Tenemos una de las escenas experimentales más fuertes de Europa", confirma Teresa Simas.

Cambiando de continente, hasta el mostrador de Australia se acerca un manager malasio. "¿Tienen algo de rock filipino?", pregunta al responsable de velar por la cultura musical de Oceanía en Womex. "Filipinas está en el otro pabellón", le contesta en tono gruñón. Mientras, en los alrededores de Fibes se cocinan otro tipo de negocios, gente de todos los países compartiendo cigarrillo (los menos) y cerveza (los más).

Incluso a Cupido le dan trabajo. La cantante turca Shaia Munikej conoció al dj holandés Marcuss Raajmakers en el pasado Womex. París se ha convertido en su intermedio nido de amor y ahora, cogidos de la mano, pasan la mañana en el stand de una empresa danesa que representa al dúo que han formado.

Vascos y catalanes, bien cerca unos de otros, tampoco han escatimado euros para desembarcar en Womex. Los primeros se afanan en popularizar la canción en euskera y demuestran que los grandes nombres, como los de Mikel Laboa, Oskorri y Kepa Junkera, son sólo los primeros de una larga lista. No en vano, poseen una de las riquezas musicales más jugosas de la Península. En medio de la explicación sobre la txalaparta y la trikitixa, un hindú, maletín al hombro, se interesa por contratar a un cantautor vasco para su Festival en Pur. Adiós a la charla. Primero el negocio. "Esto es Womex", se disculpan.

  • 1