Economía

Toda Europa se rasca el bolsillo

La desaceleración no afecta en exclusiva al bolsillo de los españoles. El resto de países de la Zona Euro se están resintiendo también del cambio de ciclo económico, en un marco en el que los precios del crudo alcanzan récords históricos y los alimentos básicos crecen sin parar.

el 14 sep 2009 / 22:35 h.

La desaceleración no afecta en exclusiva al bolsillo de los españoles. El resto de países de la Zona Euro se están resintiendo también del cambio de ciclo económico, en un marco en el que los precios del crudo alcanzan récords históricos y los alimentos básicos crecen sin parar.

La inflación es el principal problema al que se enfrentan los Gobiernos de la Eurozona, además de la falta de liquidez de los mercados debido a la crisis de las hipotecas de alto riesgo que se desencadenó el pasado verano en Estados Unidos.

Aunque el dato en España está por encima del europeo (el IPC de noviembre era del 4,1% y el dato adelantado de diciembre se situaba en el 4,3% frente al 3,1% de la Eurozona), la situación es preocupante en todo el continente, sobre todo teniendo en cuenta que en diciembre de 2006 se situaba en el 1,9%. En España era del 2,7%.

Pero miremos a otros países de Europa. Por un lado a las grandes locomotoras de la Zona Euro, Francia y Alemania y, por otro, a Italia, a la que, según un reciente informe de Eurostat, España superó en renta per cápita en 2006 por primera vez. La inflación del primero de ellos se situó en noviembre pasado en el 3,3%, mientras que al cierre del año anterior era del 1,4%, una situación que está desesperando a la sociedad germana. En Francia, la cifra a final de 2007 era del 2,6%, frente al 1,7% de diciembre de 2006. En el caso de Italia, la variación no ha sido tan pronunciada, ya que ha pasado del 2,6% al 2,1%.

De este modo, el aumento de los precios en España, desmesurados en el caso de alimentos básicos como la leche -un 29,8%-, no suenan a chino en otros puntos de Europa, como Alemania, donde este producto también se encareció y provocó subidas de hasta el 82% en algunos de sus derivados como la mantequilla. Además, la escalada del precio de los cereales -el trigo duro ha subido hasta un 137% en un año- ha afectado en la misma medida a todos los países, al convertirse en un conflicto de escala mundial.

Y junto a los alimentos, la gasolina. El barril de Brent -de referencia en Europa- ha llegado a lo que los expertos denominan la barrera psicológica de los 100 dólares, y eso en las estaciones de servicio se ha dejado ver. En este sentido, España no sale mal parada del todo, ya que, a pesar de que el incremento del 16% en un año se ha hecho notar en los bolsillos de los ciudadanos, sigue siendo una de las más baratas de la UE.

Según los últimos datos, el litro de gasolina sin plomo de 95 octanos se sitúa en 1,115 euros, mientras que el gasóleo está a 1,083. En países como Francia, Reino Unido, Alemania e incluso Portugal, el precio es más alto, aunque la tasa de crecimiento en el último año es menor.

A pesar de que la situación de ralentización económica es generalizada, España cuenta con puntos flacos que la hacen especialmente vulnerable ante la situación que se avecina, sobre todo en lo que se refiere al problema de la liquidez en los mercados. El principal de ellos es la desaceleración del ladrillo, pilar en el que se ha sustentado la economía española en los últimos años y cuyo frenazo ya es evidente. El comisario de Asuntos Económicos de la UE, Joaquín Almunia, lo señalaba el pasado viernes, aunque recalcaba que el país sigue creciendo por encima de la media de la Unión Europea.

De hecho, la tasa de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) fue en la Eurozona del 2,6%, frente al 3,8% de España, aunque, según Eurostat, lo hará al 3% este año. En países como Francia, Alemania o Italia, que antes han servido de ejemplo, lo hacen al ritmo del 1,9%, el 2,5% y el 1,9%, respectivamente.

Uno de los principales problemas en estos cambios de ciclo es el empleo. La tasa de paro en España (8,2%) continúa por encima de la media europea (7,2%) y las cifras de cierre de año no son muy halagüeñas: 2007 terminó con un 5,27% más de desempleados. Los países comunitarios con menos desempleo en noviembre eran Holanda (2,9%) y Dinamarca (3,2%). Por el contrario, Eslovaquia es el miembro de la UE con el mayor índice de desempleo (11%).

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