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Todos los concertados de Sevilla deberán matricular alumnos de ambos sexos

Educación envió ayer a los tres últimos colegios que aún segregan a alumnos por sexo los contratos que deben firmar para renovar sus conciertos 4 años más. El documento les compromete a hacer campaña para matricular tanto a niños como a niñas el próximo curso, y la subvención está condicionada a que "la enseñanza mixta sea real en 2010".

el 16 sep 2009 / 04:25 h.

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(Vídeo: Francisco Veiga/Andrea Á. Yhamá)

Educación envió ayer a los tres últimos colegios que aún segregan a alumnos por sexo los contratos que deben firmar para renovar sus conciertos 4 años más. El documento les compromete a hacer campaña para matricular tanto a niños como a niñas el próximo curso, y la subvención está condicionada a que "la enseñanza mixta sea real en 2010".

Se acabaron las prórrogas. La Consejería de Educación ha condicionado la próxima renovación de los conciertos educativos "a la igualdad efectiva" de alumnos y alumnas. En teoría ya existía una orden, desde enero, que prohibía a los colegios excluir a estudiantes "por razón de sexo", pero en la práctica siguen existiendo 12 centros escolares andaluces exclusivos para chicos o chicas. Cinco de ellos están en Sevilla, y sólo tres son de Infantil y Primaria: el Ángela Guerrero y el Nuestra Señora de Lourdes (Carmona) -sólo de niñas- y el Altair -sólo de niños-.

Educación envió ayer a estos últimos colegios con enseñanza diferenciada el contrato que deben firmar si quieren seguir recibiendo subvenciones públicas los próximos cuatro años. Todos los concertados han recibido el contrato de renovación, pero el documento de estos colegios está personalizado y menciona expresamente el compromiso de implantar la escuela mixta el año que viene. Las ayudas estarán condicionadas a que ese compromiso se cumpla, algo que la Junta no podrá comprobar hasta que termine la escolarización de marzo de 2010. Los colegios firmarán la renovación ahora y recibirán las ayudas en septiembre. Pero, el año que viene, tendrán que hacer campaña para permitir la entrada a niños y niñas por primera vez.

"No basta con esperar a que se matriculen, deben informar a las familias, ser proactivos. Las subvenciones se mantendrán cuando Educación compruebe que la enseñanza mixta es real, cuando esos colegios hayan admitido a un niño y a su hermana. Si termina la matriculación como ahora, será el fin de sus convenios", explican fuentes de la consejería.

La implantación del modelo mixto en estos centros será progresiva, empezando por los cursos inferiores de Infantil y Primaria. Existe un cuarto centro en Sevilla que sólo admite niñas, el Ribamar, un instituto de ESO que recibe alumnas del Ángela Guerrero y que a la larga acabará siendo mixto. El resto de escuelas diferenciadas tienen ciclos de FP o enseñanzas especializadas con poca demanda, y los contratos de renovación nuevos no les afectarán.

Educación aprobó a principios de año una orden que obligaba a los concertados a implantar la escuela mixta si querían conservar las subvenciones. La Junta aprovechó que en enero tocaba renovar los conciertos en todos los centros concertados andaluces (más de 900), e incluyó en la norma una referencia explícita a la discriminación por sexo: "El centro se obliga al cumplimiento de lo establecido en la norma sobre escolarización, especialmente en lo relativo a la no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo religión u opinión".

Parecía el golpe definitivo a un modelo que presumía que enseñar a los niños separados de las niñas beneficiaba a los alumnos, porque cada sexo tiene un desarrollo evolutivo distinto y debe ser educado a un ritmo diferente. Este criterio es diametralmente opuesto a la política de coeducación que defiende la Junta, por eso tratan de erradicarlo del sistema.

Pero, llegado el momento de la escolarización, ningún padre matriculó a su hijo en un colegio de niñas. Las escuelas diferenciadas se escudaron en que no se había generado la demanda, y por tanto podían seguir enseñando como lo hacían hasta ahora. La inspección educativa tampoco encontró irregularidades, y las familias no denunciaron impedimentos para escolarizar a sus críos en esos colegios. De forma que, por omisión, todo quedó como estaba.

La política que defendió la entonces consejera de Educación, Teresa Jiménez, fue no retirar los conciertos a los colegios si no había existido ninguna irregularidad. La llegada de Mar Moreno al departamento ha cambiado esa política, y ahora les exige a los colegios un compromiso escrito que les condiciona, "porque antes no hicieron todo lo posible para que entraran niños y niñas". Con todo, Educación asegura que su "intención última es retirarles los conciertos a esos colegios".

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