Cultura

Todos los días deberían ser 21 de junio

La celebración del Día Europeo de la Música llenó el martes el Centro de la ciudad de recitales en directo.

el 21 jun 2011 / 19:54 h.

El grupo Los Escarabjos.

Rock, música clásica, flamenco, pop, coros, fusión... Todos los estilos cupieron en una nueva edición del Día Europeo de la Música, magnífico pretexto para que el Centro de Sevilla se llene, siquiera por un día, de recitales en directo.

Aunque con un presupuesto considerablemente menguado respecto al año pasado, y sin un programa tan abierto a la participación de músicos de base como el de 2010, la convocatoria contó con el respaldo masivo de un público que, en muchas ocasiones, más que acudir a los conciertos se topó con ellos.

Los más madrugadores -teniendo en cuenta los horarios habituales de los músicos- fueron Alberto y Manuel Molina, dos veteranos de clara filiación flamenca que tenían previsto ofrecer una master class en el Centro Cívico Las Sirenas, organizado por la SGAE. Bajo tal epígrafe no hubo en rigor una clase, sino más bien un encuentro entre amigos que conversaron sobre las raíces indias de lo jondo, y hasta se marcaron varios duetos de guitarra y hay que citar que hicieron las delicias de los presentes. "Ha sido una leción de libertad", comentaba a la salida entusiasmado Fernando Lobo, joven músico que venía ex profeso de Cádiz para asistir a este y otros eventos de la jornada.

"Todos los días deberían ser Día de la Música. No es de recibo que la música en directo se haya acabado convirtiendo en algo casi clandestino, y que las autoridades pongan cada vez más trabas para impedirla", agregó.

Unas calles más atrás, en el recuperado Centro Cultural Santa Clara, los protagonistas desde el mediodía eran los sonidos clásicos, empezando por el Conjunto de trompas de la Fundación Barenboim-Said y siguiendo con la Orquesta Infantil y Juvenil Barroca, demostrando que hay cantera y de la máxima solvencia.

Atravesando la Alameda de Hércules y llegando hasta la esquina de Rioja con Tetuán , ¿Los Beatles resucitados? Casi: allí estaban, mirando de reojo la amenaza de la sombra menguante, el grupo hispalense Los Escarabajos desgranando el repertorio del célebre cuarteto de Liverpool para solaz de transeúntes nacionales y extranjeros.

"Es increíble cómo imitan hasta el mínimo detalle de Paul McCartney y John Lennon", celebraba Jesús, ingeniero de 39 años al que el concierto le sorprendió dando un paseo. Por cierto que Los Escarabajos se acompañaron para la ocasión del conjunto vocal femenino The Majorettes, cuya cuidada imagen y una afinación perfecta bastaron para que todos los teléfonos móviles y cámaras de vídeo apuntaran hacia ellas: "Nunca es tarde para descubrir a una nueva estrella", añadió el espectador.

Pero el grueso del programa hubo de esperar hasta la media tarde, con la fresquita, cuando por un escenario instalado en la Plaza del Salvador empezaron a desfilar jóvenes grupos y disc-jockeys locales, en la Facultad de Derecho se desarrollaba un recital de piano de Ana Guijarro que tenía como hilo conductor el río Guadalquivir, y en numerosos bares de la zona de la Alameda la plataforma Sevilla Sound brindaba un amplio abanico de posibilidades para disfrutar del mejor pop rock con una cerveza en la mano. Pero, debido a las altas temperaturas registradas ayer, los puntos preferidos por el respetable fueron los escenarios al aire libre. "Ahora que se habla mucho de recuperación de espacios públicos, con esto del 15-M , es hora de recordar que los músicos llevan mucho tiempo peleando por no ser barridos de las ciudades", defendía Blanca, estudiante de 22 años y melómana confesa. "Días como hoy demuestran que se pueden fomentar las actuaciones sin chocar con el descanso de los vecinos. No puede ser tan difícil conciliar ese derecho con el que tenemos a disfrutar de todo esto", apostilló.

La noche concluyó con un gran concierto organizado por Fnac en la avenida de la Constitución, con Fuel Fandango, La Shica, Miguel Campello y Kiko Veneno, donde a simple vista parecía superada la cifra de 11.500 espectadores del año pasado. "En Sevilla hay sed de música", afirmaba un grupo de chavales. ¿Llegaría hasta el Ayuntamiento ese clamor?

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