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Todos los plátanos de sombra de Sevilla están enfermos

José Elías, que estuvo 49 años al frente de Parques y Jardines, dice que «los árboles de la ciudad tienen que ser renovados, igual que los edificios».

el 03 sep 2014 / 23:45 h.

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Plátanos de sombra talados la semana pasada en la calle Almirante Lobo para hacer unas obras de reurbanización. / Pepo Herrera Plátanos de sombra talados la semana pasada en la calle Almirante Lobo para hacer unas obras de reurbanización. / Pepo Herrera

«Más del 80 por ciento de los plátanos de sombra de Sevilla, y yo diría que todos, tanto los viejos como los más jóvenes, están gravemente enfermos». Lo decía ayer quien fue, durante 49 años, el responsable del servicio municipal de Parques y Jardines. José Elías fue además, en el año 2000, autor de un informe que se elevó al Ayuntamiento y en el que se reflejaba el estado calamitoso de esta especie por culpa de las termitas y otras plagas, con la advertencia ya entonces muy seria –y hace de esto 14 años– del «alto riesgo de roturas y accidentes», estado «impredecible» de los árboles y necesidad de «una acción importante». Ayer, Elías comentó a este periódico que «a ese informe no le hicieron ni caso» y que hoy, las cosas están aún peor «porque no se ha hecho nada».

Mientras tanto, el PP se congratulaba ayer en una nota de prensa con entrecomillados de su delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Maximiliano Vílchez, de estar acometiendo más podas y actuaciones sobre el arbolado urbano de las que hizo el Ayuntamiento del PSOE e IU en su último año de legislatura –4.023 al mes frente a las 6.237 de sus predecesores en todo un año–. Esta afirmación venía en respuesta a las críticas que acababa de lanzar el portavoz municipal de IU-CA, José Manuel García, diciendo que habrá más talas en «muchas más zonas de la ciudad», ya que el Ayuntamiento «ni cuida ni mantiene» estos árboles. García dijo haber visitado el Porvenir, Adriano, Palmete, Pino Montano o Sevilla Este, entre otros lugares, y vio «alcorques que han sido tapados con pavimento y, o no se han hecho podas, o las que se han realizado han sido muy agresivas».

José Elías también lamentaba ayer la ausencia de una política municipal (pero no ahora:siempre) de cuidado del arbolado; la elaboración de un plan específico, que es «algo que no existe». Los plátanos de sombra protagonizan desde hace una semana el gran debate ciudadano, tras la tala de 27 ejemplares en la calle Almirante Lobo, acción que además de dejar unas espléndidas vistas de la Torre del Oro desde la Puerta de Jerez va a permitir, según dijo el alcalde, reurbanizar todo ese tramo y cambiar todas las tuberías y conducciones subterráneas, algo que había sido inviable de haber conservado los árboles. De todos ellos, solo cinco han podido salvarse, dijo Zoido el lunes pasado. Lo curioso es que ya en el informe de Elías aparecían citados los árboles de Almirante Lobo entre los afectados por las enfermedades propias de esta especie, en su opinión altamente desaconsejable para una ciudad por sus muchas enfermedades y plagas con el consiguiente riesgo de desplome de ramas y la suciedad que generan. «Las hojas muertas, por ejemplo, tardan en descomponerse y obturan las alcantarillas. Y en primavera, cuando sueltan su pelusilla, afectan a la alergia».

«Es un tabú arrancar un árbol hoy día», dijo el experto, «pero los árboles de la ciudad tienen que ser renovados cada cierto tiempo, igual que los edificios. Una ciudad es un ente vivo, que va cambiando con los años». Estos de Almirante Lobo –de nombre Miguel, por cierto, y de segundo apellido Malagamba, natural de San Fernando– «fueron plantados ahí hacia 1924 o 1925, cuando se hicieron el Hotel Cristina y sus jardines», y por lo tanto «también son patrimonio de Sevilla, y si hay sensibilidad se podrían conservar», pero lo suyo sería en general, siguiendo la tendencia imperante, dice el exjefe deParques y Jardines, «eliminar los plátanos de sombra de Sevilla e ir a por árboles autóctonos (que hay pocos), como el almez, que quizá no es tan bonito como el plátano pero es fuerte y no se le conocen pudriciones ni enfermedades».

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