Cultura

Tomás cumple las expectativas

Curro Díaz sufrió ayer una espeluznante voltereta recibiendo de capa al sexto toro de la tarde en Linares. El torero jiennense pasó a la enfermería con pérdida de conocimiento, que recobró minutos después. Los médicos, en un primer examen, descartaron la cornada.

el 16 sep 2009 / 07:53 h.

Curro Díaz sufrió ayer una espeluznante voltereta recibiendo de capa al sexto toro de la tarde en Linares. El torero jiennense pasó a la enfermería con pérdida de conocimiento, que recobró minutos después. Los médicos, en un primer examen, descartaron la cornada. Como informa el portal taurino Burladero.es, José Tomás cortó cuatro orejas al primer ejemplar de su lote, un sobrero de La Reina de noble comportamiento por el pitón derecho, con el que, pese a no poder estirarse de capa, cuajó grandes momentos sobre el pitón derecho en una faena de poder, técnica y apostar.

Tomás inició la faena con tres series en redondo para cuajar una gran tanda al natural. De nuevo sobre la diestra, llegaron los mejores momentos de su trasteo, con dos series en redondo muy profundas, ceñidas, ligadas, de mano baja y poder. Remató con un carrusel de muletazos por bajo ligados y una serie de manoletinas muy ajustadas de auténtico escalofrío. Con el quinto, un toro sin celo de primeras, Tomás tuvo que lidiar en los primeros momentos para cuajar después un buen quite de verónicas. La faena comenzó con muletazos por alto muy ajustados y después, tras una gran serie sobre la diestra, llegó el delirio al natural, con series templadas, embarcando el viaje y templando mucho. En esta ocasión Tomás cerró por bajo, con trincherazos y ayudados, paseando las dos orejas tras una estocada baja.

También paseó dos orejas Curro Díaz del tercero, al que el de Linares cuajó una gran faena sobre la mano diestra, después de haber sido volteado sin consecuencias en el saludo de capa. Se gustó Díaz, que se inspiró en series templadas, ligadas y de buen trazo, rematadas con excelsos muletazos por bajo jaleados con pasión ante el faenón vivido. Una gran estocada fue el preludio del doble trofeo.

Finito sorteó un primer ejemplar de poca raza con el que lo intentó. Sin embargo, el de El Pilar se vino abajo y Finito se puso tesonero, lo que hizo que parte del público se impacientase y le pidiese concluir su labor. Tampoco acertó con la espada en el cuarto, un toro manso e incierto, con el que apenas lo intentó y con el que falló con los aceros. Tanto, que el toro se le fue vivo. Se hizo cargo de la lidia del sexto, un toro manso y deslucido con el que estuvo precavido.

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