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Tomás y El Juli, la guerrilla posmoderna

el 15 may 2012 / 10:54 h.

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Se deshojó la margarita. Finalmente ha sido el empresario Pepe Cutiño el que se ha llevado el gato al agua. Lejos de guardar los caudales en un calcetín, el empresario de Sanlúcar la Mayor se ha rascado el bolsillo y ha tirado de imaginación para darle un buen zamarreón a una temporada escasa de actores y argumentos que se estaba salvando a duras penas con rebajas, recortes y carteles baratos que ya habían mostrado sus consecuencias: pan para hoy y hambre para mañana. Ya lo sabrán de sobra: José Tomás abre su particular temporada en Badajoz el próximo 25 de junio –ojo, no se trata de ninguna reaparición tal y como se está cacareando en la mayoría de los medios– pero lo hará acartelado con el gran maestro madrileño Julián López El Juli, gran perdedor de la famosa guerra catódica que ha dejado varios cadáveres por el camino y contentos y felices sólo a dos o tres espabilados. b Dos en la carretera. Con la noticia rubricada en la inesperada rueda de prensa celebrada ayer en el ayuntamiento de Badajoz se confirmaban también las conversaciones y esa posible alianza sellada entre los dos madrileños, que ahora juegan en las orillas del sistema: Tomás, prácticamente desde sus inicios; El Juli, desde que decidió abanderar las justas reivindicaciones del G-10 en el escenario más inoportuno invocando su indiscutible primacía profesional que no se refrenda en el necesario e imprescindible tirón taquillero. En esa tesitura, al pronunciamiento del joven maestro –reciente triunfador por todo lo alto en Jerez y Valladolid– le faltaba esa ración de artillería que ayer se desvelaba oficialmente a los medios después de un par de semanas de insistentes rumores que se han visto confirmados.

A las barricadas. El cartel de Badajoz evoca, con planteamientos más actuales y seguramente más ambiciosos, aquella guerrilla planteada por El Cordobés y Palomo Linares en 1969 para hacer frente a las imposiciones de las empresas. Y el argumento de este gran acontecimiento no deja de ser el mismo: la eterna pugna más o menos soterrada entre la torería y el búnker empresarial que ha dejado sin postre a El Juli en cuanto se le ha ocurrido sacar los pies del plato. La jugada habría sido maestra si hubieran convidado a la fiesta a Miguel Ángel Perera, que anda calentando motores para lanzar su propio contraataque. Pero, ése es el problema, Tomás habría tenido que abrir plaza, papel relegado a un recuperado Padilla que últimamente goza del don de la ubicuidad. A pesar de todo, la duda permanece: ¿la cita será puntual o tendrán ganas de repetir para seguir animando esta cansina temporada que necesita contrapuntos a la solitaria primacía de José María Manzanares?.

Simbiosis. Esta hipotética o real alianza con El Juli también dotaría de un nuevo interés al particular planteamiento de José Tomás, basado en contados paseíllos en escenarios del segundo circuito y con compañeros, hasta ahora, escasamente inquietantes. Reaparecido –entonces sí– después de la gravísimo cornada de Aguascaliente en abril de 2010, las cosas no salieron ni de lejos como se esperaban el pasado año. Está claro que necesitan un nuevo acicate para mantener intacta la expectación levantada desde que en 2007 decidiera volver a los ruedos. El primer capítulo de esta nueva estrategia ya lo conocen. Aunque ayer mismo el apoderado del divino, Salvador Boix, precisaba que este año torearán aún menos.

en twitter @ardelmoral

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