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Tomates de ciudad

Con la que está cayendo, una solución son los huertos urbanos, que le permiten producir sus propios alimentos ecológicos. Hortalizas de capital.

el 06 jun 2011 / 19:45 h.

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La horticultura urbana está de moda, pero ¿qué es esto?, ¿se trata de alguna práctica pasajera o puede llegar a ser una tendencia duradera? Lo cierto es que los huertos urbanos proliferan junto al asfalto. Sevilla cuenta ya con cinco; el más antiguo data de finales de los ochenta y el más nuevo (será el sexto) está a punto de abrir sus puertas en el sevillano barrio de Bellavista. Con las obras recién terminadas, la Asociación Huerta de la Salud-Bellavista está a la espera de la nueva toma de gobierno en el Ayuntamiento para poder inaugurar el huerto, que contará con 36 parcelas y se sitúa entre las vías del tren y la Avenida de Jerez. Se trata de un movimiento medioambiental que está en auge y con el que se aprovechan los espacios verdes que se encontraban en situación de abandono u olvido. Motivo que llevó a los vecinos (los verdaderos precursores) a asociarse para solicitar la explotación de dichas zonas en desuso. De modo que se produce un intercambio entre la tierra y los llamados hortelanos, estos la cultivan y la tierra gracias a ellos vuelve a estar viva.

¿Imagina un sabroso gazpacho sacado de su propio huerto? Y sin moverse de su barrio. Tome nota porque es posible. Usted mismo puede cultivar los ingredientes de los platos más jugosos y sanos que imagine. Eso sí, en estos huertos esta práctica es exclusiva para el autoconsumo, porque "la venta está totalmente prohibida", puntualiza Julián Balman, miembro de unos de los ecohuertos, el del Tamarguillo.

Casi tres hectáreas dedicadas a la agricultura ecológica y unas 160 parcelas de entre 120 y 150 metros cuadrados. No es otra cosa que la Huerta de las Moreras; está ahí mismo, en el Parque Miraflores, y además cumple años. Veinte. Este huerto no sólo fue pionero del asunto en Sevilla sino que fue el primero de España.

Alrededor de 300 hortelanos utilizan su rica tierra. Si usted quiere ser uno de ellos, no pierda detalle porque hasta el próximo 16 de junio se recogen las solicitudes en la Casa de las Moreras, sito en dicho huerto, posteriormente el 6 de julio se realizará un sorteo, los afortunados entrarán los primeros en la lista de espera y accederán a las parcelas a medida que éstas vayan quedando libres.

Esta peculiar huerta cuenta, además, con un molino de aceite y varios olivos pequeñines con los que esperan en un futuro, no muy lejano, poder producir también su propio jugo de oliva.

Rodeado de otro parque y situado entre los edificios de otro extenso barrio, el de Alcosa, se encuentra el siguiente: Huertos del Tamarguillo, dentro del mismo parque que lleva su nombre. Sus casi 100 hectáreas lo sitúan como el pulmón verde de esta zona de la ciudad. En este caso la concesión de parcelas es de tres años y, cómo no, también hay lista de espera. Si es novato en esto de sembrar no se apure porque el personal técnico de la propia granja urbana se ocupará de asesorarle y formarle para que se convierta en todo un experto horticultor. Además, ellos mismos proporcionan a los hortelanos la maquinaria, herramientas y productos básicos para el correcto mantenimiento de los huertos.

En pleno casco histórico entre la calle Sol y Enladrillada se sitúa otro de los huertos sevillanos, también celebra aniversario, el décimo desde que fue declarado Bien de Interés Cultural. Se trata de la Huerta del Rey Moro, una pequeña joya de labranza que surgió casi por casualidad. Asomada a un balcón una vecina cayó en la cuenta de que a pocos metros de su casa había un triste solar abandonado; "se nos ocurrió la idea de reconvertirlo en una huerta", cuenta Purificación Huertas (un apellido que lo dice todo), miembro de la Plataforma la Noria. El hecho de que se tratara de un espacio que hace años había sido una antigua huerta hizo que esta asociación vecinal comenzara a trabajar para recuperarla y hasta hoy.

Cuentan los vecinos que no se trata sólo de un espacio de cultivo ecológico sino que a lo largo de estos años se ha convertido en un punto de encuentro cultural para el vecindario. Además de cultivar la tierra los hortelanos realizan trueques a la antigua usanza, una forma más de socializarse entre la naturaleza. Los escolares también se benefician de este tipo de actividad botánica. La mayoría de los huertos cuentan con parcelas exclusivas para grupos de escolares y, claro, dicen que ellos acaban encantados con eso de trastear la tierra.

¿Cuánto tengo que pagar para tener mi propia huertita? Durante la concesión del terreno no tendrá que pagar ni un sólo céntimo puesto que el suelo es propiedad del Consistorio y el agua, la luz y el mantenimiento del huerto corren a cargo de la entidad gestora, que suelen ser asociaciones vecinales subvencionadas por el propio Ayuntamiento. Si el éxito continúa, no descarte que esta modalidad agrícola vaya ganando parcelas a la urbe.

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