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Toque de atención y de campanas

El 27 marca al autobús en el que circulo y el trastero del domicilio particular. Tengo el placer de compartir los desplazamientos con inmigrantes y de albergar en ese cuarto una biblioteca abundante en obras de autores del 27...

el 14 sep 2009 / 23:05 h.

El 27 marca al autobús en el que circulo y el trastero del domicilio particular. Tengo el placer de compartir los desplazamientos con inmigrantes y de albergar en ese cuarto una biblioteca abundante en obras de autores del 27, Antonio y Manuel Machado, Juan Ramón y otros escritores y poetas sevillanos. También la totalidad de las escritas por Cervantes, ese santo literario con una escultura en Entrecárceles a la que acudo para constatar la desconsideración de Sevilla con la figura más universal de la Historia de España.

El busto de Cervantes, que pertenece a los merecidos por razones que integran las localistas, sigue sometido a una vergonzosa contaminación visual, rodeado de contenedores y motocicletas que podrían aparcar en otra parte sin ofensas para la leyenda sevillana. La actitud similar con otros universales de la ciudad advierte de la escasa importancia que se da ella misma como alumbradora de la Generación del 27. Precisamente, al descubrir la coincidencia del número en el autobús y el trastero de la vivienda, soñé que la avenida en la que se encuentra recibiría ese nombre, pero le pusieron uno que sobra igual que las estatuas plantadas contra la estética de Sevilla. Dicho 27 veces: la revisión urge, y también que el bueno de Antonio Hiraldo toque las campanas en Santa Catalina.

Juan José Fernández Trevijano es periodista

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