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Tormenta

Anda todo el mundo intentado explicar por qué hay crisis. Que si la subida de los precios por el encarecimiento especulativo de los carburantes, que si el parón en la construcción, o el efecto del tránsito hacia un nuevo mundo donde China e India se perfilan como los focos de desarrollo económico que darán más alta y rápida rentabilidad.

el 15 sep 2009 / 07:53 h.

Anda todo el mundo intentado explicar por qué hay crisis. Que si la subida de los precios por el encarecimiento especulativo de los carburantes, que si el parón en la construcción, o el efecto del tránsito hacia un nuevo mundo donde China e India se perfilan como los focos de desarrollo económico que darán más alta y rápida rentabilidad.

En éstas los biocombustibles han pasado de ser la alternativa ecológica y económica para las necesidades energéticas del insaciable primer mundo a aparecer, según sus nuevos detractores, como culpables de la subida de los precios de los productos alimentarios de primera necesidad. Todo huele a camelo.

Claro que la mayoría de la gente no se hace preguntas en esos términos. Sólo temen que con el curso llegue más paro y que no puedan pagar los préstamos acumulados y sumados a sus hipotecas, cuyo Euríbor no para de subir. Créditos que con asombrosa facilidad les concedió una banca que ahora regateará refinanciaciones, porque tras una larga temporada con grandes beneficios quiere mantener un confortable colchón. Aunque más vale que así sea ya que si a la banca le fuera mal a sus deudores les iría peor.

Curiosamente nadie se preguntó el por qué del tsunami de especulación y consumismo en el que ha vivido el mundo. Y ahora, nadie explicará por qué los mimos que gestionaron el especulador enriquecimiento internacional nos sumergen en la incertidumbre. Por ello, dado que no hay quien dé duros a pesetas, la próxima vez la ciudadanía debería ser más cauta y las instituciones más vigilantes. Llega la tormenta y veremos cómo, cuándo y para quién escampa.

Periodista.

opinion@correoandalucia.es

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