Cultura

Toros flojos y una única oreja para Aparicio

El sevillano Julio Aparicio paseó ayer la única oreja de la decimosegunda de Fallas, una tarde muy condicionada por el poco juego de los toros de La Palmosilla, flojos en conjunto aunque manejables, informa burladero.com. El primero fue un inválido y segundo y sexto dieron escasas opciones.

el 16 sep 2009 / 00:11 h.

El sevillano Julio Aparicio paseó ayer la única oreja de la decimosegunda de Fallas, una tarde muy condicionada por el poco juego de los toros de La Palmosilla, flojos en conjunto aunque manejables, informa burladero.com. El primero fue un inválido y segundo y sexto dieron escasas opciones.

Aparicio paseó el trofeo del cuarto, un toro noble con el que el sevillano se inspiró en una faena de retazos y personalidad, en la que hubo muletazos despaciosos y templados, también al hilo, pero marcos por su empaque y personal sello. Los tendidos de la plaza se entregaron con el sevillano, que tras media estocada en buen sitio paseó la única oreja de la tarde.

Antes, su primero había sido devuelto a los corrales por inválido y el sobrero de la misma ganadería debió correr la misma suerte. Sin embargo, aguantado en el ruedo por el palco, poco pudo hacer Aparicio, que lo intentó pero demasiados tirones hicieron que el de La Palmosilla pasase la mayor parte de la faena en el suelo.

Con tales lotes, sus compañeros de cartel, Alejandro Talavante y Daniel Luque sólo pudieron poner ganas y dejar detalles. El extremeño lo hizo con un segundo muy flojo con el que estuvo templado y firme en el saludo de capa, al que quitó por chicuelinas y con el que protagonizó una actuación asentada y segura en los medios. Muy vertical, asentadas las zapatillas, la faena respiró cuando le dio sitio al toro y con las bernardinas finales.

El quinto tuvo son mientras duró y Talavante realizó una faena de menos a más. Las primeras series ligó en redondo, de nuevo con un concepto muy vertical y estático, y creció el trasteo cuando se metió entre los pitones.

Daniel Luque gustó en el saludo de capa a su primero. Comenzó bien su labor de muleta, pero el toro pronto se vino abajo y cuando intentó poderle no hubo acometividad alguna. Aun así, una buena serie de naturales fue lo mejor de su faena. El sexto fue otro toro deslucido y sin opciones.

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