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Torre Cajasol creará 2.000 empleos

"La torre Cajasol se hace, y se hace ya". Es la única incógnita que la entidad financiera que promueve el rascacielos de Cartuja despeja sin ninguna duda. El presidente de la caja de ahorros confirmó que las obras comienzan el mes que viene. Foto: Antonio Acedo

el 15 sep 2009 / 23:12 h.

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C. Muñoz / N. jiménez

"La torre Cajasol se hace, y se hace ya". Es la única incógnita que la entidad financiera que promueve el rascacielos de Cartuja despeja sin ninguna duda. El presidente de la caja de ahorros confirmó que las obras comienzan el mes que viene. Desde entonces hasta 2012, cuando estará terminada la torre, se crearán 2.000 empleos.

Cajasol ha organizado para los próximos meses todo un calendario de actividades encaminadas a explicar a la ciudad las bondades de un proyecto que "no tiene ningún tipo de problema". Es más, abundó el presidente de la entidad, Antonio Pulido, en la inauguración de unas jornadas monográficas sobre el rascacielos diseñado por César Pelli, "nadie en su sano juicio tomaría una decisión tan importante si no se tratara de un proyecto razonable y viable económicamente".

Y "valiente", porque con el sector de la construcción desmoronándose y una crisis económica cuyo final cierto nadie se atreve a aventurar, hay que estar muy seguros de gastarse 311 millones de euros, que es lo que costará el rascacielos de 178 metros de altura que se erigirá en Cartuja.

Las jornadas organizadas por Cajasol buscaban aclarar las "dudas" que han surgido en torno al proyecto y reforzar el mensaje que Cajasol y el arquitecto de la torre repiten de forma machacona: el proyecto "suma y no resta a lo ya existente", así como "potencia" el conjunto arquitectónico. ¿Cuáles fueron las dudas que se intentaron despejar? Se las detallamos a continuación.

Encaje urbanístico. Miguel Pontijas, jefe del departamento de Arquitectura de la empresa de ingeniería Ayesa, defendió que el rascacielos viene a dar respuesta a lo planteado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), no al contrario.

Dicho de otra manera, la solución en altura estaba prevista en el Plan, la introducción de usos terciarios en Puerta Triana (oficinas y comercios) era otra exigencia de la Oficina de Manuel González Fustegueras para conseguir conectar la isla con el casco urbano y la densidad edificatoria (metros cuadrados construidos) es "una de las más bajas" de las planteadas en el Plan General.

Viabilidad económica.El gerente de Puerto Triana, promotora del rascacielos, Manuel Amador, presentó un sesudo informe de viabilidad económica con el que quiso demostrar que el proyecto tiene todos los parabienes desde el punto de vista financiero.

Fuentes conocedoras del proyecto precisaron más tarde algunos datos importantes, como es el caso del precio del alquiler. Pese a la crisis económica, las previsiones con las que Cajasol trabaja son las siguientes: el metro cuadrado de oficinas se alquilará a 18 euros, frente a los 24 euros que costará un metro cuadrado de espacio comercial.

La entidad financiera que preside Antonio Pulido afrontará sola, en principio, la inversión de 311 millones que costará el rascacielos (esperan recuperar la inversión, con una rentabilidad del 9%, en el plazo de 25 años). Pero se han decantado finalmente por un crédito sindicado que, grosso modo, supone dejar la puerta abierta a la entrada de otras entidades (bancos, no cajas), cuando la tormenta económica amaine.

Hasta el momento, un centenar de empresas se han interesado por las condiciones de alquiler en el rascacielos. La mayoría pide un espacio de entre 500 y 700 metros cuadrados, pero las hay que han llegado a solicitar hasta 3.000 (lo que equivale a dos plantas. El rascacielos tiene 36).

Patrimonio. Tras el demoledor informe remitido por Icomos, entidad asesora de la Unesco en temas de patrimonio, contra el proyecto de César Pelli, Cajasol se ha afanado en encontrar a expertos que desmonten la teoría de que la construcción de la torre amenaza a los bienes Patrimonio de la Humanidad (Giralda, Alcázar y Archivo de Indias).

El encargado de intentarlo fue el arquitecto y profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Sevilla Benito Sánchez Montañés. El también coordinador del grupo de investigación_Carma dejó claro al comienzo de su exposición que aún no tiene las conclusiones del estudio sobre las afecciones visuales de la torre, ya que, sobre este asunto, no hay ninguna metodología.

Sólo pudo afirmar con rotundidad algo obvio a priori: a pie de calle, en el corazón donde se ubican los monumentos protegidos, la torre no va a tener ningún tipo de afección visual. Otra cosa bien distinta será el impacto del rascacielos sobre el conjunto histórico desde las "atalayas" de dicho Casco Antiguo.

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