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Torre de Babel

Periódicamente saltan al escenario mediático temas que argumentan la sensación de Torre de Babel respecto a los asuntos públicos. Así, por ejemplo, cuando se ha tratado de planificar el territorio nos hemos encontrado con comportamientos que reflejaban un uso del suelo interesado sólo por el presente de una fuente de ingresos...

el 16 sep 2009 / 05:34 h.

Periódicamente saltan al escenario mediático temas que argumentan la sensación de Torre de Babel respecto a los asuntos públicos. Así, por ejemplo, cuando se ha tratado de planificar el territorio nos hemos encontrado con comportamientos que reflejaban un uso del suelo interesado sólo por el presente de una fuente de ingresos, pero también con otros que mostraban la preocupación por la adecuada ordenación de un recurso; igual ha ocurrido con la financiación autonómica, que siguiendo nuestra Constitución, debe suponer un equitativo sistema general de asignación y redistribución de recursos, aunque hay quien lo ve como el recibo de lo que recauda un territorio. Podría ampliar la relación de temas con otros: energía, empleo, aborto, corrupción, educación,?

En definitiva, cuestiones que hablan de las preocupaciones públicas que los españoles manifestamos. La obviedad está en la existencia de diferentes puntos de vista cuando opina la ciudadanía; lo que ya no parece tan natural es que sean temas que revelan diferentes posiciones que, sin embargo, se realizan desde las mismas siglas políticas y que hablan de ausencia de criterio común. Y eso siempre es más llamativo cuando afecta a quien gobierna y al partido que le da soporte. Si en el relato bíblico la Torre de Babel vendría a ser el ejercicio de un hacedor divino que condena a los hombres a hablar con diferentes lenguas frente a su capacidad colectiva de construir ordenadamente, ahora podríamos considerar que hay alguien, humano, que fomenta tanta divergencia. Frente a eso, sería aconsejable que la voz de los partidos políticos se manifestase con criterio y contenido a fin de que hubiera orden, porque si no, poco a poco, su misión democrática se irá desnaturalizando y, quizá, perdiendo sentido.

Licenciado en Historia

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