Cultura

Tortajada sigue ganando batallas a golpe de verso

Parece un lugar común decir que los poetas que mueren siguen vivos para siempre en sus versos, pero ayer volvió a confirmarse. La presentación de Esplendor, antología poética de Vicente Tortajada que acaba de ver la luz, reavivó en la Feria la memoria de este inolvidable escritor sevillano.

el 16 sep 2009 / 02:59 h.

Parece un lugar común decir que los poetas que mueren siguen vivos para siempre en sus versos, pero ayer volvió a confirmarse. La presentación de Esplendor, antología poética de Vicente Tortajada que acaba de ver la luz, reavivó en la Feria la memoria de este inolvidable escritor sevillano.

El libro, primorosamente editado por la editorial Metropolisiana, supone el primer esfuerzo serio por seleccionar lo mejor de la producción lírica de Tortajada (Sevilla, 1952-2003), compuesta por títulos como Catálogo, exposición y recuerdos de Daniel Pozuelo, Seis visiones y una oración a Isís, Sílaba moral o La respuesta inelegante, entre otros títulos, a los que cabría añadir la novela Flor de cananas y su lograda traducción de los Sonetos de Crimea del polaco Adam Mickiewicz.

El acto de ayer fue un magnífico pretexto para reivindicar tanto al poeta como al amigo, con los editores Abelardo Linares y José Daniel M. Serrallé como maestros de ceremonias. "No sólo el mundo poético de Vicente Tortajada fue personal", asegura Linares, "también lo fue su mirada sobre el mundo, pues el poeta es sobre todo una mirada y no un oído como creen algunos. Fue todo un maestro en el uso del verso porque nunca condescendió con las palabras muertas, las más tópicas y esperables, con las desganadas y mostrencas o con las que no tienen más virtud que su rareza o su desgastado prestigio poético".

En palabras de Serrallé, corresponsable de esta edición de Esplendor, Tortajada "no entendió el mundo sino como un sueño donde revolotean gozosas, indisolublemente unidas, vida y cultura, ofreciéndonos la oportunidad de ser un poco más sabios, sensibles, serenamente melancólicos y, por qué no, inútilmente divertidos".

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