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Trabajo vidriera

El crecimiento del paro avanza tanto que puede ventilarse los indudables avances de la economía y el mercado de trabajo en los últimos años. Que hemos mejorado mucho está fuera de duda; lo cual no quiere decir, me temo, que lo hayamos hecho bien, o al menos no del todo bien.

el 15 sep 2009 / 16:12 h.

El crecimiento del paro avanza tanto que puede ventilarse los indudables avances de la economía y el mercado de trabajo en los últimos años. Que hemos mejorado mucho está fuera de duda; lo cual no quiere decir, me temo, que lo hayamos hecho bien, o al menos no del todo bien. Hasta el año 2007 la mejora de la ocupación nos hacía presagiar que el pleno empleo era un horizonte cercano y posible, en España y en Andalucía. Lo decía nuestro Presidente, y era verdad. Hace no muchos meses discutíamos en Sevilla, en un congreso organizado por la Consejería de Empleo, este horizonte del pleno empleo, y los problemas que podía provocar en las empresas la falta de trabajadores, la escasez del talento. Y durante años hemos venido explicando y justificando la inmigración por la necesidad de disponer trabajadores para según qué trabajos y según qué condiciones, porque no encontrábamos españoles para ocuparlos.

Hoy nos volvemos a encontrar con el paro, así, con todas las letras. Con lo que supone para las personas y las familias. Con la fractura social y la exclusión que produce. Con el desperdicio de capital humano que trae consigo. Nuestro mercado de trabajo no ha resistido la primera sacudida seria que ha experimentado en mucho tiempo. Y no me extraña: ¿Qué esperábamos, con más de un treinta por ciento de temporalidad? ¿Qué queríamos, con un volumen importantísimo de empleo en el sector de la construcción? ¿Qué podía ocurrir, cuando las empresas generaban empleos basura, que nadie podía querer? ¿A quién le puede sorprender, cuando hemos abandonado sectores enteros del mercado de trabajo porque nos parecen sus empleos incómodos o poco elegantes? La culpa del crecimiento del paro la tiene la economía, esto es obvio. Pero algo de culpa tenemos también nosotros, con el modelo de crecimiento y de recuperación del empleo que hemos seguido. La máxima "mejor en un contrato temporal que en el paro" a lo mejor no es tan cierta, si lleva a tanta precariedad; el empleo temporal ha generado ocupados de cristal, que se han roto al primer temblor. No va a ser el único; y no estamos preparados.

Catedrático de Derecho del Trabajo. miguelrpr@ono.com

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