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Tradiciones y carencias

El tramo de Santa María la Blanca formado por el Palacio de Altamira, la que fuera casa del doctor Pujol, el callejón de Dos Hermanas y la iglesia que da nombre a la calle, ha quedado de postal aunque haya perdido su tradicional encalado al sacar a la luz su restauración los primitivos esgrafiados renacentistas con rombos de colores.

el 15 sep 2009 / 07:41 h.

El tramo de Santa María la Blanca formado por el Palacio de Altamira, la que fuera casa del doctor Pujol, el callejón de Dos Hermanas y la iglesia que da nombre a la calle, ha quedado de postal aunque haya perdido su tradicional encalado al sacar a la luz su restauración los primitivos esgrafiados renacentistas con rombos de colores.

Resulta que la cal, aunque Villalón -que vivía casi allí mismo- la defendiera de los azulejos que la ocultaban en su tiempo, fue aquí la que tapó los dibujos en una ciudad golpeada por las epidemias. Y es que a veces las tradiciones no son más que innovaciones que, por azar o por necesidad, ocupan el lugar de lo realmente tradicional.

Rojas Marcos, en su tiempo, dijo que haría una alcaldada y quitó los bancos estilo "piel sensible" de la plaza porque unos vecinos protestaron diciendo que no eran tradicionales. Por ese mismo amor a la tradición nunca protestaron de que las fuentes del barrio no tuvieran -ni tengan- agua, porque en todas partes las fuentes no son fuentes si no tienen agua, salvo en Sevilla donde es tradición que no la tengan.

Ahora la plaza sin bancos está ocupada por modernos veladores y sombrillas de varios bares y para poder contemplar con tranquilidad el enclave es necesario pedir una cerveza o un refresco. Más tradicional que bancos de uno u otro estilo es tener un sitio donde descansar mirando un panorama hermoso.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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