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Toros

Trágico y cósmico petardo

El sexto de la tarde corneó a David Galván sentenciando un paupérrimo espectáculo que estuvo precedido de baile en los corrales. (VÍDEO)

el 06 may 2014 / 23:41 h.

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  • Plaza de la Real Maestranza
  • Ganado: Se lidiaron cuatro toros de Fuente Ymbro, segundo y cuarto como sobreros de los titulares, y dos de Daniel Ruiz, que salieron en primer y tercer lugar. La corrida fue un fiasco total, una auténtica limpieza de corrales. El primero, impresentable, no pasó de soso. El segundo fue tan manso como blando. Un buey de carreta el tercero; acobardado por completo el cuarto; una sabandija el quinto y otro mulo manso el sexto, que cogió a Galván.
  • Matadores: Joselito Adame, de pizarra y oro, silencio y silencio. Antonio Nazaré, de blanco y oro, silencio y silencio. David Galván, de rosa pálido y oro, ovación en el único que mató.
  • Incidencias: La plaza registró menos de media entrada en tarde de mucho calor. El sexto de la tarde alcanzó a David Galván durante la faena de muleta. El parte firmado por el doctor Octavio Mulet detallaba que el diestro gaditano sufría una “herida por asta de toro en cara interna de muslo derecho, tercio medio, con una trayectoria ascendente y hacia cara posterior de 15 centímetros que produce rotura de musculatura, abductores y biceps, y una segunda trayectoria descendente de cinco centímetros que afecta a planos superficiales”. El pronóstico es grave
  (FOTOGALERÍA) Cuando Galván tomó la muleta para despachar al sexto ya había huido gran parte de la exigua parroquia, harta de un espectáculo que nunca fue tal. Tocaban a matar y el reloj de la plaza marcaba las nueve de la noche. A esas alturas, en la modorra del tedio y el enfado, la tarde parecía haber tocado fondo definitivamente. Pero no, aún podían ir las cosas peor, muchísimo peor. Galván andaba peleándose con ese burro grandullón, manso y rajado que buscó muy pronto el abrigo de las tablas. No podía ser menos que el saldo ganadero que salió por la puerta de chiqueros. Aquerenciado entre el 7 y el 11, sacó un ramalazo de genio para arrear una seca cornada al joven matador de La Isla, que no pudo tener una presentación más aciaga en la plaza de la Maestranza. En los primeros instantes sólo parecía una aparatosa y fea voltereta. No se veían heridas ni sangre pero David fue incapaz de levantarse del albero y se encendieron las alarmas. Iba herido, sí; llevaba una fuerte cornada en el muslo. Toro de David Galván. / Foto: J.M.Paisano Toro de David Galván. / Foto: J.M.Paisano Antes había conseguido lucrar la única ovación del lamentable festejo gracias a una actuación tesonera pero casi psicodélica. Galván persiguió al novillote de Daniel Ruiz por toda la plaza como si estuviera cazando liebres. En otro momento, con otro público y con el senado habitual de la plaza no le habrían dejado prolongar ese trasteo machacón hasta el absurdo. Es verdad que sacó un muletazo aquí, otro allá y que la gente hasta lo agradeció pero aquello era un sinsentido, una faena cercana al surrealismo que sólo estaba marcando el tono de una tarde interminable que ya se sabía gafada desde antes de que sonara el primer pasodoble. Conviene contarlo todo para ponernos en situación: un año más -y no sabemos cuantos van- se lidió un parche de Daniel Ruiz, que no es capaz de juntar un encierro completo para presentarse en la plaza de la Maestranza. En otras épocas se los llevaban enteros al campo. Y después de lo de ayer le convienen unas vacaciones baratilleras. Pero ya sabemos que la corrida fue reseñada para otros aunque tampoco podemos conocer -lo sabrá la autoridad y los interesados- si los toros escogidos para Sevilla fueron los mismos que viajaron a los corrales del Baratillo. El caso es que Daniel Ruiz presentó nueve toros y sólo le aprobaron cuatro. En esa tesitura se sorteó tarde y se sorteó mal: se salvaron cuatro del hierro titular para evitar la devolución de abonos en la taquilla -que tuvo poco trabajo- y se sumaron dos remiendos de Fuente Ymbro que a la postre, mantendrían exacto tono manso a la corrida que ya había lidado Ricardo Gallardo el pasado viernes de preferia. Lo que no se podía aventurar aún es que el hierro de Fuente Ymbro acabaría siendo el verdadero titular del espantoso festejo. Los dos sobreros que se habían enchiquerado saltaron a la plaza consumando un desastre absoluto al que se unió el pésimo juego de todos y cada uno de los toros que finalmente murieron a estoque en el ruedo maestrante. Pero no se vayan todavía que aún hay más. Los escasos aficionados que aguantan numantinamente estas carretas y carretones comentaban antes del comienzo de la corrida que el envío de Garcigrande previsto para hoy -lo tienen que matar El Cid, Luque y Saldívar- se había marchado enterito para el campo. El ambiente andaba caldeado y en los tendidos achicharrados ni siquiera se rozaba la media entrada. Con esos mimbres se inició el paseíllo y saltó al ruedo una raspa impresentable que acabó de desatar todas las iras, especialmente en esos altos del 8 a los que, desgraciadamente, se les estaba dando la razón. La presidenta aguantó el ratón en el ruedo pero el despropósito se había consumado. La gente no echó ninguna cuenta de la faena intrascendente de Joselito Adame, que sí mató a la babosa de una excelente estocada. Con el cuarto, un sobrero de Fuente Ymbro acobardado, logró enjaretar algunos muletazos empacados, incluso hondos, hasta que el animal entregó la cuchara. Ni siquiera pudo matarlo como Dios manda y después de echarse fue apuntillado en el ruedo. Antonio Nazaré culminó su particular feria y lo hizo despachando el primer sobrero de Fuente Ymbro después de que el titular de Daniel Ruiz se deslomara a base de volteretas. Los protestones -no les faltaban motivos- estaban en su salsa pero a la labor del diestro de Dos Hermanas no le faltó mérito y entrega. El caso es que ¿qué podía hacer con una embestida de buey de carreta? Pues consiguió enjaretarle un buen puñado de naturales, de buen trazo, dichos de uno en uno, que nos sirvieron para desperezarnos brevemente. Desgraciadamente, la estocada delantera que escupió el morlaco no bastó y Nazaré se atascó con el descabello. En cambió si logró matar bien y pronto al quinto de la tarde, una auténtica mierda de toro que sólo merecía ese espadazo. Antes había comprobado desesperadamente que cualquier intento de lucimiento era un empeño estéril. ¿Y ahora qué? Dicen que los camiones van a seguir trayendo y llevando ganado para intentar lidiar la corrida de Garcigrande prevista para esta tarde. Pero más allá de ese feo baile de corrales y de tantos ladrillos vacíos se compartía una extraña y espesa sensación de estar tocando fondo que debe hacer reaccionar a empresa y propietarios. La plaza de la Real Maestranza parece adentrarse en un túnel tenebroso que no es bueno para nadie, incluidos los que demandaban tanto “respeto”. Si ésa es la victoria que anhelaban seguramente la han conseguido. Qué contentos estarán.  

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