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Transparencia no es berenjena

La Junta reúne a políticos, catedráticos y periodistas que buscan recetas para restaurar la confianza perdida en la política

el 06 mar 2013 / 20:15 h.

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Griñán y Susana Díaz, ayer en las jornadas.

Hace unos cuatro años, el 70% de los españoles declaraba al Centro de Investigaciones Sociológicas que (CIS) que la política les importaba poco o nada. El CIS alertó ayer de que la corrupción se ha convertido ya en el segundo problema para los españoles en una lista en la que los políticos se sitúan igualmente entre las cinco primeras preocupaciones, justo por detrás del paro o la economía. El barómetro constata que se ha instalado en la sociedad española una percepción muy negativa, de imprevisibles consecuencias y que ni siquiera los expertos saben bien cómo se va a combatir. ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Hay soluciones? De todo esto debatieron ayer en Sevilla políticos, catedráticos, expertos y periodistas dentro de unas jornadas organizadas por la Consejería de la Presidencia con el Centro de Estudios Andaluces y que pretenden ser el embrión de la ley de transparencia.


Una ley de "máximos", aseguró Griñán, que se gesta en paralelo a la norma anunciada por el Gobierno de la nación y que se espera en el Parlamento antes de verano. Sobre esto discuten ya los partidos dentro del Pacto por Andalucía, aunque la reunión que tenían prevista hoy ha sido pospuesta. El presidente de la Junta insistió ayer en la importancia del consenso para que opere un cambio de mentalidad que restaure el crédito de los ciudadanos hacia la política. Griñán repasó las medidas que en las últimas semanas ha puesto sobre la mesa. Entre ellas, que los altos cargos pasen una prueba previa de idoneidad en el Parlamento, que los programas políticos de los partidos incluyan una memoria económica y una evaluación posterior o que todos los contratos públicos se difundan en internet. Los tres partidos del Parlamento se han mostrado de acuerdo en regular la financiación de los partidos y prohibir las donaciones privadas.


Las jornadas, que fueron criticadas por el presidente del PP andaluz, Juan Ignacio Zoido, se prolongarán hasta hoy y se pueden seguir en www.juntadeandalucia.es/transparencia/jornadas. El líder popular exigió ayer a Griñán que "se aplique el cuento". "Menos jornadas de transparencia y más ejercicio real de la misma" y aseguró que en la administración andaluza ésta "brilla por su ausencia". Zoido criticó que se hayan dedicado al evento 50.000 euros del Presupuesto.


Las reflexiones fueron muchas. Las respuestas o las certezas, muchas menos. El catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Vallespín, advirtió de que la política española vive un momento "inédito" para el que no sirven conceptos "caducos". A su juicio uno de los problemas principales es la pérdida de confianza del ciudadano hacia sus políticos. "Esto significa que estamos gobernando sin puentes, con el sistema político aislado del resto de la sociedad", alertó. "El momento político que vivimos no tiene ningún tipo de antecedente", aseguró el catedrático, que situó a la política democrática en una "pinza" entre los tecnócratas y el populismo, "que apela a lo emocional, a lo identitario y a lo que provoca indignación". A su juicio, la política actual ha perdido el carisma y eso se traduce en un sistema "sin alma". En nada ayuda, claro, que muchas veces las decisiones políticas estén en manos de instituciones extranjeras o de los famosos mercados. Vallespín advirtió de que es necesario un cambio más allá de lo institucional y lo normativo. Sobre las razones de la negativa percepción que los ciudadanos tienen de sus políticos, aseguró que influyen factores como que en el panorama actual "predomina la mentira y el engaño", la mayoría se rigen por objetivos "cortoplacistas" y además, los cargos públicos "se instalan en la política, viven de ella y siempre buscan algún cargo", cuando la realidad es que deberían estar ahí para servir a los ciudadanos. Vallespín también fue muy crítico con "el monstruo" de los medios de comunicación y advirtió del peligro de las redes sociales, que llevan a hacer "turbo política". "Hoy en día no se es buen político si no se es ejemplar. Y el acto más sencillo es la dimisión", advirtió el catedrático.


Otro de los invitados, César Calderón, director de Pensamiento Público, alertó del peligro de que la palabra de moda, transparencia, se convierta en una especie de mantra sin contenido. "Hemos matado el concepto transparencia de tanto usarlo en vano, en estos momentos daría igual utilizar por ejemplo berenjena", ironizó, advirtiendo además que todas las medidas que se adopten bajo esta etiqueta no conducen en muchos casos a mejorar el acceso de los ciudadanos a la información pública. No basta, señaló, con volcar en pdf el patrimonio de los diputados o con elaborar "una ley de transparencia sin transparencia", a espaldas de la sociedad. Calderón insistió además en la importancia de que la futura norma sancione a las administraciones que incumplan. Su ponencia, expuesta en su web (www.cesarcalderon.es) arranca con la imagen del epitafio de una tumba: "R.I.P. Aquí yace la transparencia, usada en vano con el fin de escurrir el bulto".
Manuel Villoria, miembro del Consejo Directivo de Transparencia Internacional, organización global que mide el índice de corrupción en las administraciones, aseguró que el resultado de la última radiografía de España fue "depresivo". Aseguró que la transparencia funciona como antídoto frente a la corrupción: "Cuanto más te miro, mejor te comportas".

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