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Tras el rastro de la sangre de Marta

Los análisis de ADN se realizaron dos veces para mayor seguridad. Estas pesquisas llegaron a paralizar otros casos.

el 17 oct 2009 / 19:39 h.

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Miguel Carcaño sale del piso de León XIII.
El dormitorio de Miguel Carcaño era una habitación limpia, con el suelo fregado y la colcha lavada... hasta que los análisis de la Policía Científica disolvieron esa apariencia y revelaron lo que había debajo: una considerable mancha en el suelo "que por su tamaño y su forma sólo puede ser de sangre" y que tenía ADN mezclado de Marta, Miguel y El Cuco; cuatro manchas en la colcha, una salpicadura en el revés de un mueble... y el único rastro que olvidaron lavar con lejía y que llevó a detener a Miguel: la sangre que manchó el bolsillo de su chaquetón al guardar el cenicero con el que confesó que golpeó a Marta del Castillo hasta matarla.

Nueve meses después, a punto de ser enviado a un juicio con jurado, el caso Marta sigue resucitando siempre que un implicado da una pista sobre el paradero del cadáver. Pero los primeros informes policiales sobre esa sangre aguardan, tozudos, sobre las mesas de los policías y el juez.

Como el del chaquetón que llevaba Miguel la noche del 24 de enero. Una semana después ya se había registrado su casa, recogiendo muestras cuyos resultados no se conocerían hasta marzo, cuando el 4 de febrero -11 días después del crimen- la madre de la novia de Miguel entregó a la Policía el regalo que abrochó la investigación.

Es la única muestra de sangre real, porque la prenda no había sido lavada como lo fue el cuarto de Miguel, refregado con detergente y lejía amoniacal.

Los investigadores lo vieron claro y pidieron agilidad. "Saber que era él y no poder detenerlo era frustrante, muy frustrante, pero no lo puedes detener hasta que no tienes la prueba".

El informe de la Policía Científica que acreditó que era sangre de la niña llegó el 13 de febrero, el día que se detuvo a Miguel. Faltó tiempo para llamarlo a declarar. Acudió por su propio pie como había hecho ya varias veces y empezó a "contar milongas", también como otras veces. Pero en esta ocasión, al saber que habían encontrado la sangre, confesó.

"Para dar prioridad a estas pruebas de ADN se paralizó todo lo demás. Se sacaron resultados en 10 ó 15 días, cuando lo normal es tardar muchísimo más: esta semana hemos recibido informes de casos no urgentes pedidos al laboratorio en 2007", explican fuentes policiales. Hubo que procesar la prenda "entera", revelar las manchas con reactivos, transferir a una probeta, mejorar la muestra, pasarla por el multiplicador, el secuenciador... "Son mil cosas y tienen sus tiempos.

Eso tarda, no es como en el CSI de la tele". Cuando dio positivo, a pesar de lo "frustrante" que era no detener a Miguel de inmediato, se repitió todo una segunda vez. "Está en la norma, es el protocolo que hay que seguir".

Hubo otro problema: no tenían ADN de Marta. De sus padres obtuvieron un perfil, pero podía ser de ella o de sus hermanas, y para evitar que las niñas fueran a la Policía a aportar muestras pidieron un cepillo de dientes de Marta y sacaron el ADN realizando de nuevo toda la secuencia de análisis.

Las muestras fueron comparadas, dio positivo y Miguel fue detenido. Sus declaraciones llevaron a arrestar a sus amigos Samuel y El Cuco, que confesaron su participación, aunque luego se retractarían.

Mientras, el laboratorio seguía trabajando. El dormitorio de Miguel fue procesado al completo, porque ya no era tan fácil: la sangre no se veía y había que hacerla salir con métodos científicos, por lo que había que coger muestras de todas partes. Se tomaron cientos: no se encontró ADN de Marta en pañuelos, una fregona, zapatillas, colillas... pero 158 muestras sí se adjuntaron como pruebas al sumario al aportar datos sobre lo ocurrido en el piso de la calle León XIII.

Del piso de Miguel y de la ropa que llevaban los implicados ese día se han obtenido los "elementos más determinantes" del caso, insisten fuentes de la investigación.

La mayoría de los resultados de las muestras extraídas de la habitación llegaron en marzo, cuando los detenidos ya habían sido enviados a prisión por el juez.

No todo lo analizado era sangre, y de hecho los informes se refieren a perfiles genéticos o restos biológicos. Pero en la mancha del suelo sí se mezclaban la sangre de la niña y el "perfil genético" de Miguel. Al lado había otra muestra mezclada de Marta y El Cuco.

En un mueble hay una gota que parece una salpicadura con ADN de Marta, hay restos en el tensiómetro con el que verificaron si estaba viva, manchas en la colcha... y en la empuñadura de la silla de ruedas de la fallecida madre de Miguel.

"Para la Policía lo más importante no es hacer las cosas rápido, sino bien", insisten fuentes policiales, que a renglón seguido señalan que "en las tres primeras semanas de este caso se hizo todo lo necesario para sustentar el caso. En el juicio se verá".

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