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Trata de conseguir tranquilizantes haciéndose pasar por un policía

Un hombre de 48 años fue detenido ayer por tratar de conseguir tranquilizantes en un centro de salud haciéndose pasar por policía. Lo curioso es que, además de llevar armas reglamentarias, lucía en su atuendo lucía insignias de diferentes cuerpos de seguridad e incluso de empresas privadas. Ahora se investiga cómo las logró.

el 15 sep 2009 / 08:57 h.

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Un hombre de 48 años fue detenido ayer por tratar de conseguir tranquilizantes en un centro de salud haciéndose pasar por policía. Lo curioso es que, además de llevar armas reglamentarias, lucía en su atuendo lucía insignias de diferentes cuerpos de seguridad e incluso de empresas privadas. Ahora se investiga cómo las logró.

La Policía Nacional detuvo el martes a un hombre de 48 años, identificado como Ángel V.A. y con nueve detenciones anteriores, que trató de conseguir medicamentos en un centro de salud haciéndose pasar por policía e intentando convencer a los dependientes de que tenía a cuatro personas detenidas en los calabozos y necesitaba tranquilizantes para ellos.

El hombre iba armado con una pistola, introducida en su correspondiente funda y lista para disparar, y llevaba la defensa o porra reglamentaria, por lo que se le imputa un delito de tenencia ilícita de armas, porque no tenía licencia de armas. En el interior de la porra había camuflado un tubo detonador de aire comprimido y llevaba también un porta transmisor, el soporte en el que se sujetan las radios de la Policía.

Lo que llamaba la atención es que lucía numerosos símbolos policiales, pero de distintos cuerpos, mezclados y al parecer auténticos: para empezar, una placa de la Policía Local y dos divisas idénticas a las que se ponen en los hombros los alumnos de la Policía Nacional. Los pantalones y la camisa blanca de manga corta también eran iguales que los que usa este último cuerpo, aunque él llevaba una corbata azul marino con pasador dorado, cuando los policías no se ponen corbata con la camisa de manga corta, en la que además lucía el logotipo de una empresa seguridad.

Su aspecto llamó la atención delpersonal sanitario, ante el que él mismo había manifestado que era policía para intentar conseguir tranquilizantes, lo que supone un delito de usurpación de funciones. La brigada de Seguridad Ciudadana desplazó al lugar un patrulleros, cuyos agentes encontraron al supuesto policía todavía en la ventanilla de información, y comprobaron al primer golpe de vista la incoherencia de su indumentaria.

La detención supuso un nerviosismo tal para el impostor que finalmente fue necesario darle, como estaba intentando, un tranquilizante. Sin embargo, la Policía considera que no se trata de un toxicómano que buscase drogas, sino más bien una persona con problemas mentales.

De hecho, de las nueve detenciones que figuran en su historial destacan las de amenazas y daños, típicas de un carácter conflictivo, pero no de un drogadicto que busca conseguir dinero para estupefacientes.

De dónde salieron. La Policía Nacional investiga ahora cómo logró este individuo las armas, en especial la pistola, que está siendo analizada para saber si se ha utilizado en algún delito; y los distintivos policiales, puesto que de ser auténticos sería demasiada coincidencia que hubiese conseguido dos de manera fortuita. De hecho, si todo lo que llevaba encima era de verdad, el detenido tenía una verdadera fijación con los cuerpos de seguridad, que podría haberlo llevado a sustraer los elementos, aunque también podría haberlos conseguido en el mercado negro.

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