Economía

Tratos entre vecinos

Unas jornadas de la Fundación Tres Culturas analizan las oportunidades de negocio de Andalucía en Marruecos. Las infraestructuras urbanas y del agua, entre los sectores con mejores perspectivas

el 29 ene 2014 / 22:21 h.

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"La promoción de las pymes (pequeñas y medianas empresas) es a la economía lo que la promoción de la clase media a la democracia», sentenció ayer el director de Desarrollo Socioeconómico del Instituto Europeo del Mediterráneo, Javier Albarracín, para justificar la necesidad que tiene Marruecos de iniciar reformas que faciliten la inversión en el país vecino, como potenciar el acceso a la financiación, atajar una economía sumergida “aún muy importante” o incentivar la actividad económica.

Albarracín participó en el II Seminario Internacional Andalucía-Marruecos: Oportunidades de negocio, que comenzó ayer en la Fundación Tres Culturas. A su conferencia inaugural asistieron el cónsul de Marruecos en Sevilla, Mohammed Yebari; la directora de la Fundación, Elvira Saint-Gerons; y el secretario general de Economía de la Junta de Andalucía, Gaspar Llanes. Este experto desgranó los lastres a los que aún se enfrentan los empresarios andaluces a la hora de invertir en el país vecino, como la necesidad de una reforma fiscal que, según consideró, no será buena solo para la economía sino también para la sociedad marroquí: «Se ha demostrado que cuantos más impuestos se pagan, más demandan los ciudadanos saber qué se hace con ellos, por lo que sirven para crear conciencia social» sobre el papel del Gobierno en la vida de sus ciudadanos. Ayudaría también una mayor transparencia en la administración pública que, junto a la reforma de una economía demasiado subsidiada, estarían entre los puntos negros de su situación económica. A preguntas de los periodistas, admitió los problemas de seguridad jurídica, «que existen en todas las economías emergentes», aunque consideró que el Comité de Arbitraje Hispano-marroquí, creado en 2006 y que evita el tener que acudir a la Justicia marroquí, claramente desfavorable para los extranjeros, «da ciertas garantías que son muy importantes para atraer inversión, teniendo en cuenta que esa inseguridad es uno de los factores que más pueden echar para atrás». Albarracín consideró que las reformas en la instituciones marroquíes «han comenzado, están en ello, mientras que en otros países ni han empezado». En el otro plato de la balanza, el de las ventajas, están las oportunidades que genera la agenda urbana de Marruecos, «un país con una demografía en crecimiento, con 32 millones de personas que crecen en 400.000 cada año y que en un 58% viven en las ciudades, donde también van los turistas y en las que hay mucho que hacer: hacen falta infraestructuras de comunicación, de planificación urbana, turísticas como hoteles...». En el sector agroalimentario hay también un “enorme potencial” para empresas andaluzas, con la ventaja, en ambos casos, de que son sectores en los que existe una gran experiencia en la región. En las ventajas ahondó Ahmed El Houari, de la unidad de promoción de negocios Casablanca de Extenda, que en la mesa redonda Emprender en Marruecos indicó que la crisis del agua –la degradación de los recursos hídricos–, unida a la cada vez mayor demanda que genera esa concentración urbana, crea la necesidad de establecer nuevas redes de distribución y con ello oportunidades de negocio. Según su criterio, además del agua y el medio ambiente, otros sectores de interés serían la agricultura, industria auxiliar agrícola y pesca; la construcción, tanto la promoción inmobiliaria como la obra pública, «en la que Andalucía tiene experiencia reconocida»; logística y transportes; aeronáutica y energías renovables. Entre las ventajas, enumeró la facilidad de trámites –«se puede abrir una empresa sólo con el pasaporte»–; que no haga falta capital mínimo, la facilidad para repatriar beneficios, un sector bancario avanzado o que no sea obligatorio tener un socio local para iniciar una actividad. Aunque este último requisito lo matizó Albarracín, no sin ironía: «No es necesario tener un socio local, pero es recomendable tenerlo... y es recomendable que sea recomendable».

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