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Veraneando

Travesía a bordo del buque Real Fernando

La excursión permite conocer los principales ecosistemas del espacio natural. Paradisíacas playas vírgenes, marismas, dunas, cotos y veras.

el 12 ago 2014 / 13:05 h.

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Embarcadero hasta el buque Real Fernando en Bajo de Guía. Foto: Laura López Embarcadero hasta el buque Real Fernando en Bajo de Guía. Foto: Laura LópezEl servicio regular de pasajeros entre las ciudades de Sevilla, Sanlúcar de Barrameda y Cádiz fue una embarcación a vapor que inició su andadura en 1817. Se llamaba Real Fernando y de ahí de que el barco que realiza la travesía entre Sanlúcar y el Parque Nacional de Doñana, transportando a cientos de pasajeros diariamente, reciba este nombre. Las salidas de este medio de transporte se producen desde el Centro de Recepción de visitantes Fábrica de Hielo, un edificio que sienta sus cimientos sobre una antigua factoría de hielo que abastecía el antiquísimo Puerto Bajo de Guía, hoy desaparecido. Actualmente, se dedica a divulgar los aspectos más relevantes de la realidad cultural, natural e histórica de Doñana y su comarca, dejando retales importantes de su relación con Sanlúcar de Barrameda. En su interior alberga dos exposiciones permanentes y una sala audiovisual como preludio del mágico entorno a visitar. Además es el punto de reserva, información y venta de billetes para las excursiones. Las visitas están dirigidas a todas aquellas personas que deseen observar la riqueza faunística y paisajística del Guadalquivir y las inmediaciones más próximas del Parque Nacional de Doñana. Es una oportunidad única para disfrutar de este espacio natural aprovechando los últimos kilómetros del río hasta su desembocadura. La empresa concesionaria del transporte propone dos rutas para disfrutar del pacífico entorno. La primera de ellas, exclusivamente fluvial, tiene su punto de partida en el Pantalán de Bajo de Guía, muy próximo al Centro de Recepción de Visitantes. El circuito se inicia a bordo del Buque Real Fernando, en él varios guías interpretan el paisaje y los habitantes que van encontrando por el camino. La primera parada se produce en el Poblado de La Plancha donde los visitantes desembarcan e inician un paseo para conocer las antiguas chozas del pinar. Este poblado recrea un ancestral asentamiento de familias dedicado al carbón que estuvo activo hasta los años 60. Travesía en todoterreno por las dunas de Doñana. Foto: Laura López Travesía en todoterreno por las dunas de Doñana. Foto: Laura LópezTambién se mostrará la plenitud de los Llanos de Velázquez y los Llanos de la Plancha, lugar de asidua afluencia de fauna típica del Parque Nacional. Los pasajeros vuelven a embarcar para poner rumbo al paisaje marismeño de Las Salinas, en el término municipal de Sanlúcar de Barrameda. Se hace un recorrido peatonal y de interpretación del área y se produce el final del viaje desembarcando de nuevo en Bajo de Guía. La segunda opción para conocer Doñana desde Sanlúcar de Barrameda combina la travesía en barco con un recorrido en vehículos todoterreno donde se da una visión global de los principales ecosistemas que componen esta zona del Parque Nacional. Inmensas playas vírgenes, extensas dunas móviles que se prolongan hasta cinco kilómetros hacia el interior del parque, se funden con los pinares que forman los cotos. Por otro lado, la vera forma la frontera entre el bosque y la marisma es zona de afluencia de la fauna típica. Sobre las extensas playas vírgenes se acumulan restos de crustáceos, cetáceos y moluscos que atraen a las gaviotas, charranes y a otros individuos con simpáticos movimientos como son los correlimos, zarapitos y chorlitejos. Muy cerca comienzan a formarse los denominados trenes o cordones de dunas que a medida que avanzan van arrollando y destruyendo la vegetación que encuentran a su paso. Sobreviven algunos pinos y enebros que reasentarán sus raíces tras el paso de las dunas. Si existe un lugar que destaca por su elevado enriquecimiento ecológico es donde limitan las arenas de los cotos y las dunas con el suelo arcilloso de la marisma, en la vera, considerada como el borde o la zona de transición entre los dos ecosistemas existentes en la zona (el bosque mediterráneo y la marisma) y donde confluyen especies de uno y otro. Impresiona su elevada diversidad faunística, donde se pueden localizar especies de ciervos, gamos, jabalíes, vacas y yeguas marismeñas. En la marisma se pueden reconocer dos ecosistemas o hábitat extremos: un Doñana seco o marisma seca, situado en zonas altas, que muestran un predominio de masas forestales de alcornoque, madroño, matorral mediterráneo (jaguarzo blanco), pino piñonero, enebro, sabina y acebuche, y que ocupan el denominado monte blanco, esta parte se recorre con el todoterreno, y un Doñana húmedo o marisma inundada, situado en zonas más profundas, que presenta ante la vista especies predominantes como la castañuela, la manzanilla acuática, el carrizo, y es llamado monte negro.

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