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Tregua para peques y coches en el inicio del curso

El primer día de clase se solventa sin incidencias por la llegada escalonada del alumnado.

el 12 sep 2011 / 20:39 h.

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Los padres dejan a sus hijos en el CEIP Macarena.

El primer día de cole es fácil: los lápices están nuevos y el maestro no te saca a la pizarra porque todavía no ha explicado nada. Con el tráfico pasa igual: como el primer día los alumnos entran y salen de forma escalonada para que los más pequeños sólo pasen dos horas en clase, es difícil que haya atascos. Así que ayer, estudiantes y coches disfrutaron de una moratoria que acaba hoy, cuando comiencen a impartirse lecciones y las escuelas comprueben si la derogación del Plan Centro, que limitaba el tráfico privado en el casco antiguo, devuelve los atascos a las horas a las que los padres llevan a sus hijos.

"Lo que pasa es que todos queremos llegar con el coche hasta la puerta", resumía una abuela que recogía a sus nietos, Alejandra de 8 años y Rodrigo de 3, del colegio concertado Calderón de la Barca, en Castellar. Es de los pocos en los que incluso ayer hubo problemas, como cada día, porque la calle es estrecha, no hay aparcamiento en el entorno y hay padres que deciden parar en la puerta para que sus hijos se bajen o se suban. La entrada fue un batiburrillo, pero la salida menos al ser a distintas horas según la edad de los críos.

En el otro extremo está el centro cuya asociación de padres ha sido más combativa con la derogación del Plan Centro, el Huerta de Santa Marina. A mediodía varias decenas de padres aguardaban para recoger a los pequeños, con muchas bicicletas, algunas con sillitas para los críos. Ni un coche en la puerta para subir a un niño en lo que duró la salida. "Este es un colegio al que vienen niños del barrio, es raro que nadie los recoja en coche y nunca se forman atascos", explicaba un grupo de padres. "Lo que pasa es que se forman en San Luis, porque al colegio La Salle [un solicitado centro concertado] sí vienen muchos de fuera de Sevilla, sobre todo del Aljarafe".

La sana política de movilidad de esta escuela está respaldada por el propio colegio, que el año pasado participó en un programa de caminos escolares seguros para fomentar el uso de las aceras que el Ayuntamiento amplió durante el curso, y que ha instalado bicicleteros. "Nosotros facilitamos que vengan a pie o en bici, pero la decisión sobre cómo traer a los niños al colegio es de las familias", explica la directora, Isabel Vidaller, que aclara que el centro no ha tomado postura alguna sobre el Plan Centro, aunque confirma que la mayoría de los padres recogen a sus hijos andando.

El término medio está en centros como el CEIP Macarena, entre Bécquer y Resolana, que sufren las dificultades de acceso al barrio, de las que se quejan también sus profesores. O el Virgen de los Reyes, en Calatrava, ambos en calles tan estrechas que el empeño de los padres en llegar en coche se convierte en un suplicio; empeorado desde que el sentido único en la Ronda y los consiguientes cambios de sentido en el entorno añadieron a ese atasco un obligado rodeo hasta alcanzar el colegio. "Había atasco cuando Bécquer era en un sentido y lo habrá con el contrario", se quejaba Ana Carretero, que acompaña al colegio a Carlos, de 9 años, y a Alba, de 7, ambos con cara de cansancio aunque, al ser el primer día, entraban a las 10.

La Policía Local trató de evitar que la doble fila empeorara la situación con multas desde primera hora de la mañana en zonas como Feria, y con la vigilancia, intermitente, en accesos limitado como Trajano. Será hoy cuando se compruebe si con eso basta.

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