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Treinta minutos muy convincentes

El negociador de la Policía estuvo hablando durante media hora solo, sin obtener respuesta, ante la puerta del vecino que tenía a su familia encerrada en un piso de Pino Montano que amenazaba con hacer explotar.

el 15 sep 2009 / 02:45 h.

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El negociador de la Policía estuvo hablando durante media hora solo, sin obtener respuesta, ante la puerta del vecino que tenía a su familia encerrada en un piso de Pino Montano que amenazaba con hacer explotar. Hasta que el hombre, con antecedentes psiquiátricos, abrió la puerta y pudo ser detenido. Ayer fue dado de alta y se prevé que hoy se le lleve ante el juez.

La labor del mediador de la Policía Nacional no fue fácil, pero sí efectiva. El hombre que el jueves retuvo a su mujer y sus dos hijos en su casa de la calle Lavanderas número 5, amenazando primero con acuchillarlos y luego con hacer estallar la vivienda, obligó a las fuerzas de seguridad a desalojar a 64 familias de su bloque y el de al lado, para luego intentar calmarlo y que accediera a dejar libre a su familia y a salir él mismo de la vivienda sin tener que tirar la puerta.

Pero el hombre, que lleva varios años en tratamiento por una enfermedad mental, había cortado el teléfono y apagado su móvil, por lo que no era fácil de localizar. Tras varias gestiones con su tercer hijo, que acudió a la zona para colaborar con la Policía, el mediador policial decidió subir a la quinta planta, donde el hombre estaba encerrado, y hablar con él a través de la puerta.

El inspector jefe de la Policía, negociador titulado -uno de los 22 que hay en España- comenzó a llamar al hombre y a tratar de conversar con él, pero no obtuvo respuesta. Aun así, siguió charlando durante alrededor de media hora con la intención de convencerlo de que abriera la puerta voluntariamente.

Junto a él aguardaba un equipo de los Grupos Operativos de Seguridad -parecidos a los GEOS y también expertos en asaltos a lugares en situaciones críticas-, por si hubiera hecho necesario echar la puerta abajo, una decisión que, bajo la supervisión del comisario de Macarena, que dirigía el operativo, estaba en manos del negociador.

Pero al final, y a pesar de su insistente falta de respuesta, el hombre, José Antonio A.G., de 50 años, abrió una rendija que la Policía aprovechó para entrar y detenerlo, sin poner en riesgo a la familia al tener claro dónde se encontraba el hombre.

Fuentes policiales explicaron ayer que el caso de un enfermo mental es muy distinto al de un secuestrador que retiene a personas en un edificio con un objetivo claro. Con estas personas, la mediación puede durar muchas horas y sigue un procedimiento distinto, según estas fuentes, por lo que no puede compararse la duración de estos dos tipos de incidentes.

Aun así, el comisario de Macarena, que dirigió la acción policial, calificó ayer de "perfecto" el trabajo del negociador. "Lo complicado fue establecer la comunicación, pero en cuanto el mediador pudo hablar con él, todo se resolvió de inmediato", dijo. El hombre fue arrestado y su familia no sufrió ningún daño.

Dado de alta. El agresor fue reducido y conducido en un patrullero al área psiquiátrica del hospital Virgen Macarena para realizar una evaluación, y ayer mismo fue dado de alta. La Policía Nacional lo trasladó a los calabozos de la Jefatura Superior, donde ayer debía tomarle declaración el Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Policía, puesto que en principio se le imputa un delito de malos tratos en el ámbito doméstico.

Se espera que hoy sea llevado ante el juez de guardia para que decida sobre su situación, después de escuchar su testimonio y conocer los informes aportados por los psiquiatras que lo trataron en el hospital.

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