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Tres mil personas honran a la familia en Sevilla

Más de 3.000 personas, entre ellas una gran cantidad de niños acompañados de sus padres, asistieron ayer en la Catedral a la celebración eucarística con motivo del Día de la Sagrada Familia, presidida por el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo.

el 15 sep 2009 / 20:29 h.

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Más de 3.000 personas, entre ellas una gran cantidad de niños acompañados de sus padres, asistieron ayer en la Catedral a la celebración eucarística con motivo del Día de la Sagrada Familia, presidida por el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo. El altar del Jubileo, en la nave del Crucero, acogió la eucaristía, organizada por la delegación diocesana de Pastoral Familiar en paralelo a la Eucaristía por la Familia que se celebró ayer en la plaza de Colón en Madrid.

Durante su homilía, el prelado sevillano defendió la necesidad de resguardar "lo más valioso que hay en la creación: la persona, a la que se debe proteger, con incuestionable deber moral y responsabilidad política y social, desde el nacimiento hasta la muerte". "Cuando se olvida el valor fundamental de la familia, de la persona, se ha claudicado de lo más grande que tiene el hombre: la capacidad de defender el honor de su propia vida. Y nada hay más deshonrable que el claudicar de defender la propia vida", apostilló.

El cardenal empleó una sola frase de su alocución para criticar que "la familia no acaba de encontrar la protección de unos derechos que aseguren una verdadera estabilidad en la estructura familiar, en la libre educación de los hijos, en la asistencia social". "Ante esta realidad -dijo-, queremos defender unas virtudes, unos valores, una dignidad incuestionable de la familia".

Amigo señaló que en la familia no son pocas las trabas y barreras que hay que aprender a saltar "para no sucumbir ante una incomprensible avalancha de seducciones, tan falsas como portadoras de unas consecuencias increíblemente malsanas".

El cardenal, que por segundo año consecutivo se desmarca de la Fiesta por la Familia convocada por el cardenal Rouco en la capital de España, se refirió en su homilía a la familia como "escuela donde se aprenden las mejores lecciones de un amor limpio, sacrificado, feliz", como "catequesis donde resuenan las verdades más profundas que la Palabra de Dios ha dejado a los hombres" y como "santuario donde se puede encontrar el culto más auténtico del honor a los mayores, de afecto a los padres y del respeto mutuo".

Pero la familia también es, dijo el cardenal, "un peso grande problemas, de lágrimas y de disgustos, de incomprensines y malos tratos, de humillación de las personas, de lágrimas sin fundamento". En este sentido, Amigo afirmó que "la familia tiene que soportar muchas pobrezas: la de tantos huérfanos de padres vivos teniendo que deambular de un sitio a otro; la de tantos padres que no han tenido que esperar a que se murieran los hijos para perderlos, porque se los han matado la desesperanza, la violencia, el alejamiento de su casa".

Por último, el cardenal se refirió a la Sagrada Familia, María y José, con su hijo Jesús, como "el mejor ejemplo en el que podemos mirarnos.

Previamente a la celebración eucarística en la Catedral, un centenar de personas se concentró en la plaza del Triunfo "en favor de la vida y contra el aborto, el genocidio del siglo XXI". El portavoz de la plataforma Por el derecho a nacer, Angel Luis Bordas, censuró la actividad de las clínicas abortitas -en Sevilla hay dos-, de las que dijo que actúan como "verdaderos mataderos benignos".

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