Cultura

'Triage': secuelas de guerra

el 06 nov 2009 / 21:51 h.

Antes de comenzar, establezcamos un punto básico de partida: la crítica (musical, teatral, literaria, cinematográfica...) es un texto pura y exclusivamente subjetivo. Nadie con dos dedos de frente pretende sentar cátedra o establecer una verdad universal con una crítica. Al menos yo no conozco a nadie así. Es simple y llanamente una opinión. Dicho esto, pasemos al asunto.

La cinta que ha servido para inaugurar el Sevilla Festival de Cine Europeo este año es un drama bélico dirigido por Danis Tanovic, que se hizo popular mundialmente e incluso llegó a ganar un Oscar con En tierra de nadie, otra cinta de temática semejante. Aunque lo cierto es que existen ciertas diferencias entre ambas películas.

Mark y David son dos amigos, experimentados reporteros de guerra, que se encuentran trabajando en el Kurdistán. David, cansado de tanta desesperanza y violencia, desea volver a casa con su mujer, a punto de dar a luz. Mark, más ambicioso, se queda unos días más. Mark acaba malherido en un hospital de campaña.

Al regresar a Dublín, tiempo después, descubre con sorpresa, aunque sin preocupación, que David no ha regresado, y su reinserción en Dublín resulta harto complicada. Elena, la mujer de Mark, preocupada por el estado de su marido, y temiendo que sus problemas podrían ser psicológicos, llama a su abuelo (con el que no se habla), responsable de la purificación de criminales de guerra al final de la Guerra Civil Española.

Basada en la novela del ex-fotógrafo de guerra Scott Anderson, Triage parece utilizar la guerra como excusa, como si de un macguffin se tratara, para centrarse en las consecuencias, en las secuelas que deja en las personas que sufren los conflictos, y que les condicionan para el resto de sus vidas. Triage sería, pues, más un drama psicológico que otra cosa.

La actriz sevillana Paz Vega (que, por cierto, ya inauguró el festival hace dos años, con aquel culebrón que fue La casa de las alondras, de los hermanos Taviani) pone la cuota patria en esta coproducción, donde destaca la presencia y el buen hacer del veterano Christopher Lee, que sale victorioso en el tour de force que tiene con Colin Farrell, protagonista absoluto. Y he aquí donde nos topamos con el principal problema.

Todas las tramas, todos los personajes, parecen funcionar exclusivamente para el desarrollo de su personaje. Los demás son muy lineales, apenas evolucionan. Lo mismo le ocurre a la historia. Parece muy intensa, muy emotiva, pero es más simple de lo que parece, y se queda lejos de la, hasta ahora, gran obra de Tanovic, la ya mencionada En tierra de nadie.

No es el mejor comienzo de los posibles para el festival, pero ha habido años peores. Y, además, hay tiempo para mejorar.

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