Cofradías

Triana encuentra su cara más desconocida

Pasión y Muerte volvió a solventar su difícil salida

el 26 mar 2010 / 21:26 h.

El prólogo que ofrece Triana a cofradías como la Estrella, San Gonzalo o la Esperanza no tiene absolutamente nada que ver con ellas. De la parroquia del Buen Aire realizó ayer su salida procesional la agrupación parroquial de Pasión y Muerte que, contando como imagen central con un portentoso crucificado, dio ejemplo un año más de que en el viejo arrabal también es posible entender una cofradía desde el recogimiento y la austeridad.

En el cortejo, encabezado por una Cruz de Guía de manguilla y seguido por un centenar de hermanos con vestimenta oscura y cera morada, figuraba el autor de la imagen, José Antonio Navarro Arteaga, que con el crucificado trianero y las dos imágenes de su firma que procesionan hoy -Divino Perdón de Alcosa y el Señor de la Esperanza de la Milagrosa- es uno de los grandes protagonistas de las vísperas.

La salida es, sin duda, una de las maniobras más dificultosas que se pueden contemplar en la ciudad.
El crucificado sale de la parroquia del Buen Aire, enclavada en un local de planta baja, completamente tumbado sobre un paso que ni siquiera puede llevar los hachones de cera para salir por la puerta. Con la ayuda de unas ruedas y del esfuerzo de sus costaleros, lo imposible se torna en realidad. El resto corre de la cuenta del eficaz equipo de priostía que, con el Cristo ya en la calle Virgen de Fátima, da buena muestra de su eficacia para terminar de montar los últimos detalles.

La misma maniobra pero a la inversa se produjo ya pasada la medianoche, cuando el Cristo de Pasión y Muerte regresó a su sede tras hacer estación de penitencia a Santa Ana y haber visitado las calles más recoletas del barrio. Esta podría ser la última salida procesional de la agrupación sin su titular mariana, la Virgen del Desconsuelo y Visitación, que aportará un palio de cajón a Triana.

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