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Triana estrena Corpus peatonal

El público abarrota la calle San Jacinto en la primera procesión de Corpus tras su reciente peatonalización.

el 06 jun 2010 / 16:53 h.

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El Corpus trianero, a su paso por San Jacinto.

La calle San Jacinto vivió ayer, engalanada para la ocasión y repleta de público, su primer Corpus peatonal. Con el pavimento nuevo repleto de olorosas ramas de juncia y romero, sin el estorbo del tráfico, los altares que se montaron en los cruces con la calle Rodrigo de Triana y el Altozano señalaron la zona de mayor expectación. Los trianeros aguardaron allí la llegada de los cuatro pasos que forman la comitiva: el primero, el del niño Jesús, portado por niños pequeños perfectamente ataviados con su ropa de costalero; el de San Juan Evangelista, el de la Inmaculada y, por último, la Custodia. Y entre ellos, las imágenes de las santas Justa y Rufina, protegiendo entre ambas a la Giralda, y repleto de alusiones a su oficio de alfareras por medio de típicas piezas de cerámica de Triana.

El barrio se preparó engalanando sus balcones con colgaduras de damasco y oro para recibir a la procesión, que partió de la parroquia de Santa Ana a las diez de la mañana para recorrer las principales calles del barrio, las mismas que en los últimos cuatro siglos, y recogerse pasado el mediodía.

De esta forma, el Corpus chico de Triana, que cada año se reparte con el de la Magdalena el liderazgo de la jornada, copó esta vez el interés de los vecinos, que abarrotaron San Jacinto aprovechando el buen tiempo.

La comitiva del Centro, sin embargo, tampoco se quedó atrás. Desempolvando los trajes de chaqueta oscuros a pesar del calor, los sevillanos acompañaron a los tres pasos en su recorrido por las calles de la parroquia, acompañados por numerosos extranjeros que, con la cámara de fotos en una mano y un plano de la ciudad en la otra, se acercaban atraídos por el olor que desprende las plantas aromáticas al ser pisadas y el sonido del repicar de las campanas. No había bulla, pero al fresco que proporcionaban los árboles, los niños disfrutaban recogiendo ramas del suelo, y sus padres haciéndoles fotos.

Con algún adorno en los balcones, aunque no muchos y en ocasiones no muy ortodoxos -como los mantones de colores-, los vecinos aguardaron hasta que los pasos del Dulce Nombre, la Inmaculada y la Custodia entraron en la iglesia pasado el mediodía. Lola Pérez Melgar, que cada año acude a un barrio distinto a presenciar los Corpus chicos, acompañada de su madre Lola Melgar, de 88 años, disfrutó del de ayer: "el año pasado estuve en Triana y esta vez aquí. Aunque haya cosas que cambien de uno a otro, a mí lo que me gusta es el recogimiento de esta procesión", explicaba.

El día, en efecto, se completó con un total de 13 Corpus, distribuidos por todos los barrios: desde la Catedral, donde el arzobispo Juan José Asenjo presidió por primera vez la Función Principal de Instituto, hasta barrios tradición de Corpus como San José Obrero o el Polígono San Pablo. Junto a las procesiones se celebraron además dos cultos relacionados con esta festividad religiosa, según la estadística del Centro de Coordinación Operativa del Ayuntamiento, que informó de que todas las comitivas concluyeron sin incidentes.

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