lunes, 18 marzo 2019
22:14
, última actualización
Cofradías

Triana se viste de Viernes Santo

El Cachorro salió en rogativas para ayudar a reconstruir Haití

el 13 mar 2010 / 21:03 h.

El Cachorro rogó al cielo de Triana para pedir colaboración humanitaria en pro de Haití.

-->--> No era viernes sino sábado, Cuaresma en vez de Semana Santa y en el cielo relucía un sol de justicia que plantaba batalla al estereotipo del nublado de la hora tercia del Viernes Santo en Triana. Pero el viejo arrabal sí mantenía un inconfundible sabor a día grande desde las primeras horas del día, y es que el Santísimo Cristo de la Expiración, 336 días después de que efectuara su entrada ya en el Sábado Santo de 2009, volvía a salir a las calles de su barrio, ésta vez en el marco de un viacrucis extraordinario y con un objetivo claramente marcado: recaudar lo máximo posible para invertirlo en ayuda humanitaria para Haití.

No era viernes sino sábado, Cuaresma en vez de Semana Santa y en el cielo relucía un sol de justicia que plantaba batalla al estereotipo del nublado de la hora tercia del Viernes Santo en Triana. Pero el viejo arrabal sí mantenía un inconfundible sabor a día grande desde las primeras horas del día, y es que el Santísimo Cristo de la Expiración, 336 días después de que efectuara su entrada ya en el Sábado Santo de 2009, volvía a salir a las calles de su barrio, ésta vez en el marco de un viacrucis extraordinario y con un objetivo claramente marcado: recaudar lo máximo posible para invertirlo en ayuda humanitaria para Haití. 

A los pocos segundos de anunciar la espadaña de la capilla del Patrocinio la llegada de las seis de la tarde, comenzó puntual el discurrir de un cortejo encabezado por el portador de la cruz parroquial, ataviado de sotana y roquete, y dos acólitos con dalmática que alumbraban con faroles de acompañamiento. Aproximadamente un centenar fueron los que escogieron llevar un cirio, pero lo verdaderamente curioso de la cita era el segundo cortejo, formado por decenas de hermanos que, hucha en mano, buscaban y recogían los donativos para la causa haitiana entre el público. A cada colaboración, estos hermanos correspondían con una foto del rostro del Crucificado cuya leyenda rezaba así: El Cachorro te pide por Haití.

ESENCIA TRIANERA. Pese a la amplitud del lugar, el Cristo de la Expiración se vio bien arropado cuando, en las andas preparadas al efecto, tomó por primera vez en este año las calles de la Cava de los Gitanos. Los sevillanos, deseosos de sol, pudieron contemplar la divina estampa de un Cachorro refulgente, más cercano e íntimo y sin más abalorios que un adorno de lirios morados y claveles de color rojo sangre en la base de la cruz de su martirio, exorno floral que evocaba al tantas veces utilizado para el monte de su paso procesional.

El revuelo de devoción que causó tras embocar su tramo de la calle Castilla, aprovechado por muchos para plantarse hasta el final tras su espalda, el rosario de personas que lo seguían en buen número al inicio del viacrucis por la Ronda de Triana -lugar en el que los compañeros de los medios de comunicación se hicieron cargo de portarlo durante una estación- y la explosión de público al alcanzar la calle Aracena y envolverse por fin de las recoletas vías de su arrabal, dan buen ejemplo del tirón de la imagen que tallara Ruiz Gijón, referente cristífero de la devoción más trianera. Y es que el Cachorro, que atestó las calles de su barrio durante toda la tarde, y especialmente a su regreso por Castilla, es pura esencia de la Triana verdadera.

 

  • 1