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Triana: un barrio monumental

La historia y el paso de los siglos han regalado al Distrito Triana un extenso catálogo de obras patrimoniales que se han convertido en todo un referente del barrio de cara a la atracción del turismo a la ciudad. Triana muestra los encantos de Sevilla desde la otra orilla del Guadalquivir

el 18 mar 2011 / 18:37 h.

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El puente de Triana es una de las imágenes más representativas del barrio

El Distrito Triana es en sí mismo todo un monumento al servicio de la ciudad. La historia ha sido desde hace siglos muy generosa con este barrio al que ha dotado de una belleza singular, convirtiéndolo en un referente para la llegada del turismo a Sevilla. Su conservación y puesta en valor han sido dos de las máximas que han configurado la política turística del distrito durante la última década. No obstante, aunque Sevilla posee grandes monumentos en su Casco Histórico, Triana se ha articulado como la alternativa al turismo tradicional, ofertando a los ciudadanos un modo distinto de ver la ciudad desde la otra orilla del río.

Entre los encantos que atesora Triana en sus calles se encuentra la iglesia de Santa Ana, un referente del arte mudéjar que en la última década ha visto cómo se restauraba uno de sus mayores tesoros: el altar mayor. El trabajo desarrollado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico en la Cartuja, gracias a un convenio firmado en el año 2007 por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Cajasol y el Arzobispado de Sevilla, logró delvolver al retablo barroco de Pedro Campaña todo su esplendor. Las tablas, muy afectadas por el paso de los siglos y el calor de la cera de las hermandades que celebraban en el templo sus cultos, habían perdido gran parte de su policromía, con barnices oxidados y sin apenas distinción entre su amplia gama de colores. Tras dos años de intervenciones, Triana ha recuperado uno de sus más grandes valores patrimoniales, redescubriendo la autenticidad de una obra tapada por la suciedad y el paso irremediable de los siglos.

Otra de las actuaciones desarrolladas a lo largo de esta década ha tenido en el Castillo de San Jorge a su principal referente. Sus obras han sido una de las reivindicaciones históricas de este barrio, que el 4 de diciembre de 2009 por fin vieron la luz. El espacio constituye otro de los puntos esenciales del itinerario turístico trianero que recorre el distrito, recuperado en esta ocasión como Museo de la Inquisición. Este proyecto para la restauración y exposición de los restos encontrados bajo el nuevo Mercado de Triana ha permitido devolver a la ciudadanía una de las joyas de su patrimonio, enterrada hasta entonces junto al Guadalquivir, gracias a una inversión de 2,5 millones de euros. Su adecuación se ha basado en la recuperación de la cripta arqueológica, la instalación de aire acondicionado, la incorporación de un elevador para personas con movilidad reducida, así como la creación de una sala sensorial y una pasarela interpretativa que completan sus encantos.

Junto a este espacio se configura uno de los lugares más bellos de todo el distrito. Como enmarcando la orilla del Guadalquivir se alza el Paseo de la O, paralelo a la calle Castilla, y que por su encanto se ha convertido en todo un atractivo. A mediados de la pasada década se procedió a su rehabilitación, cambiando en su conjunto el pavimento de todo el espacio. En él se instalaron 24 plataformas para la pesca y dos grandes pantalanes. En el año 2007 se inauguraron unas obras de destacada relevancia para el distrito y sus vecinos, pues las instituciones municipales consideran que este espacio reúne las condiciones adecuadas para ser centro de la ampliación de la Velá de Santa Ana. Mientras se concreta o no el proyecto, el Paseo de la O es sede de una muestra cultural cada fin de semana. Se trata de la iniciativa ‘Paseo del Arte' en la que el peatón puede realizar un recorrido para contemplar obras de pintores que exponen sus cuadros y organizan talleres de iniciación a la pintura.

Todo ello, unido al encanto que le otorgan cada una de sus calles y corrales de vecinos, hacen de Triana un lugar mágico al alcance de todos los ciudadanos. Con la idea de reafirmar este concepto se puso en marcha la marca comercial ‘Hecho en Triana' que aúna esfuerzos para promocionar las iniciativas empresariales y comerciales del distrito. Y es que Triana tiene mucho que ofrecer a los ciudadanos de todo el mundo, entre otras cosas su gastronomía que ha acabado por convertirse en uno de sus referentes patrimoniales. La costumbre del tapeo, tan habitual en esta tierra, es uno de los aspectos singulares que esta mar-ca comercial fomenta en el barrio. En Triana conviven numerosos bares tradicionales de gran calidad que se han conjugado con negocios de cocina moderna que han aprovechado enclaves de lujo en el barrio, como en el caso de Abades Triana o el Hotel Abba, con 137 habitaciones y una vista privilegiada sobre las aguas del río Guadalquivir.

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