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Tribulaciones baratilleras

El inminente recorte del modelo de Feria de Abril consolidado desde 2001 y los rumores que preconizan una nueva ausencia de El Juli han abierto un encendido debate en el sector taurino.

el 13 dic 2012 / 22:07 h.

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    El planeta de los toros se sacudía al anochecer del pasado miércoles con una noticia que puede modificar por completo los planteamientos de las principales empresas de cara a la temporada 2013, que aún sólo es un embrión. Julián López El Juli anunciaba a través de su apoderado, Roberto Domínguez, que no actuará en 2013 en la plaza de Madrid. El propio empresario de Las Ventas, José Antonio Chopera, confirmaba la noticia sin disimular su enfado. Antes ya había trascendido que el joven maestro pretendía afrontar una campaña corta, de no más de 25 contratos, que podría comenzar su tramo más denso ya entrado el verano.

    En ese punto se desataron las conjeturas y los rumores no confirmados ni desmentidos. ¿Estará presente El Juli en la feria de Sevilla? Las archisabidas desavenencias con la empresa Pagés le dejaron fuera de los carteles el pasado año y, aunque algunas fuentes insisten en reeditar esta ausencia para la próxima Feria de Abril, lo único cierto hasta ahora es que su apoderado -así lo ha confirmado sin cerrar la puerta a la plaza de la Maestranza- no se ha sentado a hablar con Eduardo Canorea y Ramón Valencia, gestores del coso del Baratillo que suelen esperar al paso de los Reyes Magos para comenzar a negociar con los apoderados en los despachos de la calle Adriano.

    En cualquier caso, el trabajo de la empresa Pagés -presionada por el imparable descenso de abonados y el mal ambiente que dejó la nefasta gestión de los derechos de televisión- ya habría comenzado. La encerrona en solitario de Manzanares se puede dar por hecha y ya se erige en uno de los mayores activos de un ciclo no nato que sigue demandando algunas guindas para lograr la unanimidad de la prensa y los aficionados. Mientras tanto, se empieza a especular que los primeros contactos con José Tomás ya se habrían producido pero nadie puede atisbar aún si el Divino se entenderá algún día con los Pagés.

    Con o sin José Tomás en los carteles, a la hipotética ausencia sevillana de El Juli se podría sumar su incomparecencia en las Fallas para escenificar su particular pronunciamiento contra las empresas que le orillaron el pasado año. En medio de este panorama hay otros rumores que no tardarán en ser confirmados. En el último Observatorio Taurino mencionábamos el recorte de tres festejos en abril que otros medios han elevado a cinco. La Maestranza, propietaria del coso, ni afirma ni desmiente este ajuste que pretende remendar la nómima de abonados.

    En cualquier caso, si el tramo continuado de la feria se redujera a trece festejos estaríamos retrocediendo a cifras similares a las de las ferias de la segunda mitad de los años 80 del siglo XX. Y de muestra un botón: en 1985, la feria constó de trece funciones, incluyendo la corrida de toros del antiguo Lunes de Resaca que se mantuvo hasta el año 2000.

    Los festejos -sin un esquema fijo- comienzan a aumentar paulatinamente en los noventa aunque el modelo actual se adopta en 2001, después del fallecimento de Diodoro Canorea. Suprimidos los guardiolas del viejo Lunes de Resaca, Canorea y Valencia se estrenan al frente de la empresa alargando la preferia hasta el viernes anterior ocupado por una novillada a la que hay que sumar un segundo festejo de rejones hasta alcanzar la cifra de dieciocho funciones que parecía inamovible.

     

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