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Tromba de padres en los colegios

La tromba del 2 de octubre de 2007 en Alcalá de Guadaíra, en la que fallecieron dos mujeres, sigue muy presente. Cientos de ciudadanos acudieron a los colegios a recoger a sus hijos ayer antes de la hora de salida porque cundió el pánico sobre el temor de una posible tromba que no llegó.

el 15 sep 2009 / 02:58 h.

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La tromba del 2 de octubre de 2007 en Alcalá de Guadaíra, en la que fallecieron dos mujeres, sigue muy presente. Cientos de ciudadanos acudieron a los colegios a recoger a sus hijos ayer antes de la hora de salida porque cundió el pánico sobre el temor de una posible tromba que no llegó.

La situación se originó después de que en alguna radio se informara de la posible llegada a la ciudad de una gran tormenta. Esto, unido al temor de que se produjese una situación similar a la riada del pasado otoño, creó una gran alarma en la ciudad, basada simplemente en un rumor pero frente a la que muy pocos se supieron controlar.

La alerta llegó al punto de que muchos padres acudieron a los colegios a recoger a sus hijos antes de la hora de salida. De hecho, ayer hubo colegios, como el de los Salesianos, donde a las 13.00 horas sólo contaban con la mitad de los alumnos. Precisamente, este centro escolar se encuentra en la parte más afectada por la riada del año pasado. Pero no fue el único. La situación se repitió en otros muchos colegios de la ciudad, tal y como explicaron desde los propios centros escolares.

Los funcionarios de la Policía Local vigilaron constantemente el centro -la parte más afectada por la tromba del pasado año- y toda la mañana varias patrullas se ubicaron en lugares estratégicos por si hubiera que cortar el tráfico. El concejal de Gobernación, Manuel García, confirmó que existía alerta naranja en la ciudad, al igual que en otros puntos de la provincia de Sevilla, pero reconoció que no entendía por qué se había producido esta situación de alarma sin precedentes en el municipio.

También los comercios del centro, al hacerse eco de la situación, se apresuraron a cerrar sus puertas, sobre todo los de la calle La Mina, que todavía se recupera de los múltiples daños de la fatídica riada de hace seis meses. No dudaron en cerrar al público a media mañana, por lo que el casco antiguo ofreció muy pronto una imagen de vacío inusual a esa hora.

Por su parte, los trabajadores municipales aseguraron a este periódico que ayer recibieron numerosas llamadas de ciudadanos para pedir información sobre la situación meteorológica, ya que corrió el rumor de que se iba a cortar el tráfico en el centro para evitar la acumulación de vehículos. Todo supuestamente para evitar que ocurriera lo mismo que el 2 de octubre de 2007, cuando los vehículos, tanto los ocupados como los que estaban aparcados, fueron arrastrados por la masa de agua que bajó con el temporal. De hecho, desde entonces está prohibido aparcar en La Mina, quedando sólo algunos puntos para carga y descarga. Es más, ayer fueron muchos los conductores que optaron por no circular por el centro de la ciudad, de manera que al mediodía casi no pasaban coches por La Mina. Inaudito.

Finalmente, todo quedó en un susto, ya que las lluvias caídas fueron escasas y la alerta naranja se convirtió en amarilla a las 14.00 horas. Pero es que hay cosas muy difíciles de superar.

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